The Servant (El sirviente) 1963
Director: Joseph Losey
Siempre me encantó las películas que tratan sobre la condición humana; somos tan maleables que todo lo que nos rodea influye antes o después en nuestro carácter. Como le pasó al rico burgués que contrató un valet, un sirviente personal, y que se dejó influir por éste criado hasta el extremo de llegar a la más abyecta corrupción moral.
El actor británico Dirk Bogarde borda el papel de un mayordomo que poco a poco lo va introduciendo en el vicio y la depravación para hacerse él mismo dueño del bienestar que rodeaba a su amo.
Pude ver esta excelente película, en 1965, en un local especializado llamado de "Arte y Ensayo" ubicado en el sótano del Hotel Palace de Madrid. Era una película prohibida por el régimen anterior para ser exhibida en las salas comerciales pero no para una minoría de cinéfilos que la teníamos que ver en versión original, sin subtítulos, y comprendiendo, al menos en mi caso solo el 25% de los diálogos. El resto me lo imaginaba.
El control mental de la gente fue el sueño del Poder y del poder de algunas personas sobre otras mentes débiles, confusas o temerosas. En esta película se demuestra como un solterón rico y de clase alta cae en las redes de un depravado criado, pícaro y canalla que al ver la "inocencia" de su señor lo va introduciendo en experiencias exóticas prohibidas por su educación y estatus social: prostitución, drogas y homosexualidad. El criado, como toda persona servil, sonríe humildemente ante las órdenes de su señor y busca la forma de satisfacerlo con pequeños detalles: cocinar aquello que le gusta, preparar un martini en su punto, tener el baño con el agua a la temperatura que su señor acostumbra, hasta aquel día que lleva a su amiga, una prostituta adiestrada por el sirviente, que la bajo capa de aparentar ser una señorita respetable se deja seducir por el señor. El sirviente detecta que a su señor también le puede gustar los hombres ya que ve posters colgados en su habitación de chicos musculosos. Lo justo para presentarle a un fornido y joven mancebo que en un par de visitas le hace probar el amor prohibido. Una de cal y otra de arena. El señor se relaja y lo pasa bien con las visitas de la puta y del puto. Pero no, el sirviente necesita poseer la voluntad de su amo, lo inicia en las drogas, poco a poco hasta que...
¿Puede ser esta película un alegato de la dominación de la plebe por las clases superiores que les ofrecen "vicios" diversos a cambio de su sumisión? Nos preguntamos.
Hay un dicho antiguo. "Unos nacen para servir y otros para ser servidos" No es cierto, hay muchos servidores que se hacen dueños de una situación determinada y otros, los señores, que por comodidad o desidia se deja dominar y abatir por otros antes de defender sus derechos.
martes, 23 de febrero de 2016
domingo, 31 de enero de 2016
EDITORIAL DEL BLOG
Europa ¿Hacia la Tercera Invasión?
Primera invasión, año 711.
En el año 711 desembarcaron en la Península Ibérica contingentes de árabes y moros ("mauros", bereberes del norte de Africa recién islamizados, descendientes de los habitantes de la antigua provincia romana de Mauritania Tingitana) que ayudado por una facción de hispanogodos comprobaron lo fácil que era la conquista, al poco tiempo pensaron seguir hacia el norte y de paso conquistar toda Europa. Afortunadamente las huestes de Carlos Martel derrotaron a los invasores en la batalla de Poitiers en el año 732. España como no quiso defenderse estuvo bajo el dominio árabe varios siglos aunque el resto de Europa quedó salvada de dicha invasión.
Segunda invasión, siglo XVI.
Esta invasión de los turcos otomanos en Europa fue algo serio. Consiguieron hacerse con casi todos los países de los Balcanes a mediados del siglo XV. Su osadía les llevaron a penetrar en el centro de Europa e intentó conquistar las dos ciudades del Imperio Austro-húngaro, Buda y Pest, a mediados del siglo XVI.
No fue hasta la Cuarta Guerra Austro-turca (1663-1664) que los cimientos de Europa temblaron cuando los turcos intentaron tomar Viena pero afortunadamente fueron derrotados en la batalla de San Gotardo. Desde entonces toda Europa quedó a salvo de una invasión de estas características.
Tercera invasión ¿en curso?
Creo que fue Gandhi o algún colaborador suyo quien dijo que a una potencia imperialista, Inglaterra, también se le podría derrotar sin armas: con la persuasión, con el "cansineo" (esto no lo dijo Gandhi, es una palabra de mi admirado José Mota). La Marcha Verde de desharrapados desalojaron, sin pegar un solo tiro, a las fuerzas armadas españolas de las colonias del oeste de Africa.
La técnica del "cansineo" es eficaz; basta con insistir, apabullar, persistir, perseverar y repetir la misma cantinela: "Europa debe acoger a todos los refugiados que se presenten en sus fronteras". Craso error. Casi todos los gobiernos de la Unión Europea dejan pasar esta pelota de la inmigración ilegal para que la recoja los que les seguirán dentro de cuatro años. Es candente y delicado que nadie se atreve a cogerlo por los cuernos.
Un ejemplo que me puso un viejo del pueblo donde resido ilustra lo que exponemos: "Yo veo la entrada de ilegales en Europa igual como si en mi casa, que somos cinco y vivimos medio bien, de pronto se cuelan cinco tíos y dicen que se quedan a vivir con nosotros, por cohones, que en sus chabolas lo pasan fatal"
No exageró el hombre. Por este estado de cosa, todos los desheredados de los países latinoamericanos, africanos y asiáticos podrán fletar un barco y desembarcar en Marsella o en Málaga acogiéndose al derecho de asilo porque lo pasaban mal en su país donde un dictador cruel les hacían la vida imposible.
Primera invasión, año 711.
En el año 711 desembarcaron en la Península Ibérica contingentes de árabes y moros ("mauros", bereberes del norte de Africa recién islamizados, descendientes de los habitantes de la antigua provincia romana de Mauritania Tingitana) que ayudado por una facción de hispanogodos comprobaron lo fácil que era la conquista, al poco tiempo pensaron seguir hacia el norte y de paso conquistar toda Europa. Afortunadamente las huestes de Carlos Martel derrotaron a los invasores en la batalla de Poitiers en el año 732. España como no quiso defenderse estuvo bajo el dominio árabe varios siglos aunque el resto de Europa quedó salvada de dicha invasión.
Segunda invasión, siglo XVI.
Esta invasión de los turcos otomanos en Europa fue algo serio. Consiguieron hacerse con casi todos los países de los Balcanes a mediados del siglo XV. Su osadía les llevaron a penetrar en el centro de Europa e intentó conquistar las dos ciudades del Imperio Austro-húngaro, Buda y Pest, a mediados del siglo XVI.
No fue hasta la Cuarta Guerra Austro-turca (1663-1664) que los cimientos de Europa temblaron cuando los turcos intentaron tomar Viena pero afortunadamente fueron derrotados en la batalla de San Gotardo. Desde entonces toda Europa quedó a salvo de una invasión de estas características.
Tercera invasión ¿en curso?
Creo que fue Gandhi o algún colaborador suyo quien dijo que a una potencia imperialista, Inglaterra, también se le podría derrotar sin armas: con la persuasión, con el "cansineo" (esto no lo dijo Gandhi, es una palabra de mi admirado José Mota). La Marcha Verde de desharrapados desalojaron, sin pegar un solo tiro, a las fuerzas armadas españolas de las colonias del oeste de Africa.
La técnica del "cansineo" es eficaz; basta con insistir, apabullar, persistir, perseverar y repetir la misma cantinela: "Europa debe acoger a todos los refugiados que se presenten en sus fronteras". Craso error. Casi todos los gobiernos de la Unión Europea dejan pasar esta pelota de la inmigración ilegal para que la recoja los que les seguirán dentro de cuatro años. Es candente y delicado que nadie se atreve a cogerlo por los cuernos.
Un ejemplo que me puso un viejo del pueblo donde resido ilustra lo que exponemos: "Yo veo la entrada de ilegales en Europa igual como si en mi casa, que somos cinco y vivimos medio bien, de pronto se cuelan cinco tíos y dicen que se quedan a vivir con nosotros, por cohones, que en sus chabolas lo pasan fatal"
No exageró el hombre. Por este estado de cosa, todos los desheredados de los países latinoamericanos, africanos y asiáticos podrán fletar un barco y desembarcar en Marsella o en Málaga acogiéndose al derecho de asilo porque lo pasaban mal en su país donde un dictador cruel les hacían la vida imposible.
martes, 26 de enero de 2016
CINE CLÁSICO
El ángel exterminador (1962)
Luis Buñuel
El comportamiento del ser humano ante una situación difícil e inesperada es sencillamente novelesco. Imprevisible.
El "quiero y no puedo" está presente en todos los actos de nuestras vidas.
Buñuel se basa en una novela de Alcoriza para realizar el guión de esta película tan extraña.
Gentes de la alta sociedad de una gran ciudad asisten a un concierto, todos visten de gala: ellas trajes largos y enjoyadas y perfumadas; ellos visten fracs y preciosos zapatos ingleses. En total una treintena de personajes del mundo de las finanzas y de la alta política son invitados a una cena en la casa-palacio de un magnate. En la cena suceden hechos extraños con el servicio que abandonan el lugar poco a poco, pero no importa; las señoras y los señores son condescendiente con los criados. Pasan al salón de fumar para tomar unas copas, solo son atendidos por el solícito mayordomo ya que los seis camareros y los tres cocineros huyeron a sus casas. No importa, lo pasan bien hablando de negocios ellos y de viajes y vestidos ellas. Pasan las horas. Son las cuatro de la madrugada y algunos deciden salir del salón pero una fuerza interior se lo impiden. Ponen excusas para no salir a pesar de que las puertas están abiertas. Llegan las 6 y nadie abandona el lugar. Algunos caballeros se atreven a quitarse la chaqueta y algunas damas se quitan a escondida la faja. No aguantaban más la presión en sus fofas carnes.
Pasa un día, pasan dos días y nadie se preocupa de ellos. Algunos y algunas comienzan a oler mal. Llevan tres días sin bañarse y hacen sus necesidades en un enorme jarrón chino que guardan en un armario. No hay agua, tienen sed y rompen una tubería que destila solo un chorrito. Todos se pelean por el turno para beber. En la oscuridad de la noche, intentan violar a una dama. Un viejo se muere y lo encierran en otro armario. La gente se desespera y se forman dos grupos, dos facciones que planean matarse entre ellos por esa situación tan desesperada. Al tercer día, nadie intenta salir a la calle, aunque es de día y la policía, rodeado de vecinos, les ordenan que salgan de una vez del salón. Todos se hacen los remolones para no dar el primer paso a pesar de que lo están deseando. Hasta que...
Buñuel nos muestra que el barniz que se obtiene con la educación y perteneciendo a una clase social distinguida es débil, que se cae muy pronto cuando nos encontramos en una situación adversa. Todos esos burgueses fuera de sus despachos y mansiones y sin los aduladores habituales son unos horteras maleducados y vengativos.
La película es algo surrealista, como cuando se cuela una oveja al salón, la atrapan y la asan en mitad de la sala sirviendo de leña los preciosos muebles de estilo Chippendale.
Con "El ángel exterminador" Buñuel nos hizo recordar aquello tan manido pero que siempre está presente en todos nosotros: Homo homini Lupus.
Luis Buñuel
El comportamiento del ser humano ante una situación difícil e inesperada es sencillamente novelesco. Imprevisible.
El "quiero y no puedo" está presente en todos los actos de nuestras vidas.
Buñuel se basa en una novela de Alcoriza para realizar el guión de esta película tan extraña.
Gentes de la alta sociedad de una gran ciudad asisten a un concierto, todos visten de gala: ellas trajes largos y enjoyadas y perfumadas; ellos visten fracs y preciosos zapatos ingleses. En total una treintena de personajes del mundo de las finanzas y de la alta política son invitados a una cena en la casa-palacio de un magnate. En la cena suceden hechos extraños con el servicio que abandonan el lugar poco a poco, pero no importa; las señoras y los señores son condescendiente con los criados. Pasan al salón de fumar para tomar unas copas, solo son atendidos por el solícito mayordomo ya que los seis camareros y los tres cocineros huyeron a sus casas. No importa, lo pasan bien hablando de negocios ellos y de viajes y vestidos ellas. Pasan las horas. Son las cuatro de la madrugada y algunos deciden salir del salón pero una fuerza interior se lo impiden. Ponen excusas para no salir a pesar de que las puertas están abiertas. Llegan las 6 y nadie abandona el lugar. Algunos caballeros se atreven a quitarse la chaqueta y algunas damas se quitan a escondida la faja. No aguantaban más la presión en sus fofas carnes.
Pasa un día, pasan dos días y nadie se preocupa de ellos. Algunos y algunas comienzan a oler mal. Llevan tres días sin bañarse y hacen sus necesidades en un enorme jarrón chino que guardan en un armario. No hay agua, tienen sed y rompen una tubería que destila solo un chorrito. Todos se pelean por el turno para beber. En la oscuridad de la noche, intentan violar a una dama. Un viejo se muere y lo encierran en otro armario. La gente se desespera y se forman dos grupos, dos facciones que planean matarse entre ellos por esa situación tan desesperada. Al tercer día, nadie intenta salir a la calle, aunque es de día y la policía, rodeado de vecinos, les ordenan que salgan de una vez del salón. Todos se hacen los remolones para no dar el primer paso a pesar de que lo están deseando. Hasta que...
Buñuel nos muestra que el barniz que se obtiene con la educación y perteneciendo a una clase social distinguida es débil, que se cae muy pronto cuando nos encontramos en una situación adversa. Todos esos burgueses fuera de sus despachos y mansiones y sin los aduladores habituales son unos horteras maleducados y vengativos.
La película es algo surrealista, como cuando se cuela una oveja al salón, la atrapan y la asan en mitad de la sala sirviendo de leña los preciosos muebles de estilo Chippendale.
Con "El ángel exterminador" Buñuel nos hizo recordar aquello tan manido pero que siempre está presente en todos nosotros: Homo homini Lupus.
UN LIBRO DE MI BIBLIOTECA
La década que nos dejó sin aliento (1973-1982)
Juan Eslava Galán
Me gusta como escribe Eslava Galán; es directo, sarcástico, inteligente y crítico documentado, muy quevediano. En mi biblioteca tengo media docena de sus libros y siempre que visito una librería husmeo para ver si hallo algún título nuevo.
"En Granada, los estudiantes de tercer curso de filología tienen un examen parcial. Los que van saliendo del aula encuentran los patios desiertos y las clases suspendidas.
Un bedel, antiguo guardia civil y probable confidente de la policía, acude a abrir la puerta. Yo le pregunto -¿Cómo es que está cerrada la puerta?- Ya te enterarás - responde el funcionario.
A media tarde las emisoras interrumpen su programación para que el ministro de Información notifique la muerte de Carrero Blanco"
"En agosto de 1974 no hay mucho que hacer, calma chicha. Muchos españoles veranean en la playa. Algunos se hospedan en hoteles baratos en los que, a la hora del almuerzo, se forman largas colas con la bandeja en la mano para recoger el rancho.
En España se están haciendo demasiadas cábalas sobre la salud del Caudillo y eso favorece a los rojos, que cada día se muestran más atrevidos e insolentes.
-Nada -dice el barbero- que el abuelo no se muere y los rojillos y los que no son se están poniendo de los nervios"
"El padre Centelles exclamó a sus contertulios: -¡En la playa de Benidorm no hay ninguna persona, hombre, mujer o niño que lleven el escapulario!. Algunas medallas sí, cierto es, pero me dio la impresión de que las llevan por lucimiento, porque son de oro, no por religión.
-¿Y van a misa los domingos, padre?
-Pocos, hijo, pocos. Unas docenas de viejas enlutadas, las fuerzas vivas del pueblo y poco más. Gente joven, poca. En realidad aquello se parece cada vez más al extranjero. Por todas partes carteles escritos en inglés o en alemán, en detrimento de la noble lengua del imperio"
"Felipe Gonzalez, el flamante secretario general del renovado PSOE, ha dejado Sevilla y se ha instalado en Madrid. La suerte le acompaña. Le presenta al empresario y broker vasco E. Sarasola, un multimillonario con jet privado que se mueve en un Mercedes con chófer filipino. El vasco adopta a Felipe Gonzalez y se emplea a fondo en la labor de quitarle el pelo de la dehesa introduciéndolo en los ambientes de las altas finanzas. También lo introduce en las oligarquías sudamericanas."
"En 1976 se abusa del erotismo en España. Tras la penosa travesía del desierto franquista con aquellas rígidas normas morales impuestas por obispos retrógrados los ciudadanos están tan sedientos de carne que se han desbocado sobre el abrevadero del sexo. Se ven los felpudos de artistas patrias en películas como Furtivos o en La trastienda. Incluso una folclórica veterana dijo sobre su núbil hija: -¿Mi hija? No quiero que se destape. Al menos, por poco dinero, no. ¿Y el Front d'Alliberament Gai de Catalunya? ¡Qué vergüenza, dónde vamos a llegar!."
"El franquismo se extinguió de una vez cuando un día en la aduana de Barajas detienen a Carmen Franco cuando pretendía volar a Suiza con 31 medallas de oro y brillantes. La absuelven del delito de contrabando"
"El año del tejerazo fue en 1981, puro teatro. En 1982 aparece la España eterna que se reproduce en las Autonomías que se dedican a estudiar sus ombligos. Aparece el show patrio: la feria de Sevilla con políticos ejerciendo de señoritos; romerías con menos devotos y más borrachos; fiestas de exaltación de la raza autónoma y otros actos populares"
Juan Eslava Galán
Me gusta como escribe Eslava Galán; es directo, sarcástico, inteligente y crítico documentado, muy quevediano. En mi biblioteca tengo media docena de sus libros y siempre que visito una librería husmeo para ver si hallo algún título nuevo.
"En Granada, los estudiantes de tercer curso de filología tienen un examen parcial. Los que van saliendo del aula encuentran los patios desiertos y las clases suspendidas.
Un bedel, antiguo guardia civil y probable confidente de la policía, acude a abrir la puerta. Yo le pregunto -¿Cómo es que está cerrada la puerta?- Ya te enterarás - responde el funcionario.
A media tarde las emisoras interrumpen su programación para que el ministro de Información notifique la muerte de Carrero Blanco"
"En agosto de 1974 no hay mucho que hacer, calma chicha. Muchos españoles veranean en la playa. Algunos se hospedan en hoteles baratos en los que, a la hora del almuerzo, se forman largas colas con la bandeja en la mano para recoger el rancho.
En España se están haciendo demasiadas cábalas sobre la salud del Caudillo y eso favorece a los rojos, que cada día se muestran más atrevidos e insolentes.
-Nada -dice el barbero- que el abuelo no se muere y los rojillos y los que no son se están poniendo de los nervios"
"El padre Centelles exclamó a sus contertulios: -¡En la playa de Benidorm no hay ninguna persona, hombre, mujer o niño que lleven el escapulario!. Algunas medallas sí, cierto es, pero me dio la impresión de que las llevan por lucimiento, porque son de oro, no por religión.
-¿Y van a misa los domingos, padre?
-Pocos, hijo, pocos. Unas docenas de viejas enlutadas, las fuerzas vivas del pueblo y poco más. Gente joven, poca. En realidad aquello se parece cada vez más al extranjero. Por todas partes carteles escritos en inglés o en alemán, en detrimento de la noble lengua del imperio"
"Felipe Gonzalez, el flamante secretario general del renovado PSOE, ha dejado Sevilla y se ha instalado en Madrid. La suerte le acompaña. Le presenta al empresario y broker vasco E. Sarasola, un multimillonario con jet privado que se mueve en un Mercedes con chófer filipino. El vasco adopta a Felipe Gonzalez y se emplea a fondo en la labor de quitarle el pelo de la dehesa introduciéndolo en los ambientes de las altas finanzas. También lo introduce en las oligarquías sudamericanas."
"En 1976 se abusa del erotismo en España. Tras la penosa travesía del desierto franquista con aquellas rígidas normas morales impuestas por obispos retrógrados los ciudadanos están tan sedientos de carne que se han desbocado sobre el abrevadero del sexo. Se ven los felpudos de artistas patrias en películas como Furtivos o en La trastienda. Incluso una folclórica veterana dijo sobre su núbil hija: -¿Mi hija? No quiero que se destape. Al menos, por poco dinero, no. ¿Y el Front d'Alliberament Gai de Catalunya? ¡Qué vergüenza, dónde vamos a llegar!."
"El franquismo se extinguió de una vez cuando un día en la aduana de Barajas detienen a Carmen Franco cuando pretendía volar a Suiza con 31 medallas de oro y brillantes. La absuelven del delito de contrabando"
"El año del tejerazo fue en 1981, puro teatro. En 1982 aparece la España eterna que se reproduce en las Autonomías que se dedican a estudiar sus ombligos. Aparece el show patrio: la feria de Sevilla con políticos ejerciendo de señoritos; romerías con menos devotos y más borrachos; fiestas de exaltación de la raza autónoma y otros actos populares"
viernes, 25 de diciembre de 2015
Degeneración y Regeneración
Degeneración y Regeneración
Los ciclos de la vida son inevitables. De la misma manera que una planta tiene un ciclo natural de germinación, madurez y deterioro las personas, los pueblos y las naciones también tienen sus propios ciclos, desde un cenit a un ocaso.
Nos preguntamos ¿ hacia dónde va España? Para cualquier ciudadano observador de la evolución cultural y social de nuestra patria se habrá dado cuenta que existe una subversión de valores éticos y morales alentados por una masa amorfa de títeres al servicio de quién sabe nadie.
No pretendo ser moralista ni menos aún un patriotero del tres al cuarto pero sí un contumaz analista para mí mismo y para los amigos de este Blog, de aquellos que se dan cuenta del estado de degeneración hacia el que camina todos los estamentos de nuestra sociedad.
Yo comparo este caos con el panorama literario español desde el siglo XVIII con un nefasto panorama literario, hasta la fecha actual donde todos desean exponer por escrito sus ideas aunque estas sean burdos pensamientos y ramplonas anécdotas de sus mezquinas vidas. Pérez Galdós, Pío Baroja, la Pardo Bazán o Blasco Ibáñez, resurgieron después de una etapa gris y pastosa de nuestra historia.
Antes de continuar debemos reconocer que España fue un país atrasado, inculto y pobrísimo en casi todo el siglo XIX e intelectualmente seguimos estando igual de atrasados y de catetos con respecto a otros países civilizados europeos. Cuando aquella época de "insignes" escritores españoles, digamos Moratín, Meléndez Valdés o Cadalso ya en Francia se editaban obras de Voltaire, Diderot, Russeau y en Inglaterra destacaban Walter Scott, Shalley o Keats. Sin olvidar a un Goethe, Heine o Schiller. En comparación los autores españoles mencionados eran bagatelas de salón de te.
El atraso cultural en España era tan enorme con respecto a Europa que en aquellos tiempos hubo manuales de literatura española que desde el capítulo dedicado a Lope de Rueda, Cervantes y Góngora saltaban al capítulo de la Generación del 98. No les merecían la pena hablar de la literatura, del teatro o de la poesía de los siglos producidas en el siglo XVIII y principios del XIX. Quizá sea esto una exageración, pero es que el panorama literario entre épocas fue nefasto, de muy baja calidad.
España, tanto en el panorama político como social o cultural sigue siendo muy atrasada, principalmente en lo que es promocionar a todos los niveles sociales lo que debe ser el deber, la moral y la ética. Hay una afinidad profunda entre política y literatura. Entre la excelente calidad profesional y moral de aquel político de principios de nuestra democracia contra la baja o nula calidad personal de toda esa caterva, miles y miles, de individuos sobrados de desfachatez y caradura que nos roban so pretexto de ser nuestros dirigentes pero que en realidad son personas ramplonas, soeces, buscavidas e inmorales, extremadamente inmorales. Aquí se produce un reflejo de esa simbiosis que siempre existió entre la literatura y la política contemporánea, las dos necesitadas de una Regeneración.
Los ciclos de la vida son inevitables. De la misma manera que una planta tiene un ciclo natural de germinación, madurez y deterioro las personas, los pueblos y las naciones también tienen sus propios ciclos, desde un cenit a un ocaso.
Nos preguntamos ¿ hacia dónde va España? Para cualquier ciudadano observador de la evolución cultural y social de nuestra patria se habrá dado cuenta que existe una subversión de valores éticos y morales alentados por una masa amorfa de títeres al servicio de quién sabe nadie.
No pretendo ser moralista ni menos aún un patriotero del tres al cuarto pero sí un contumaz analista para mí mismo y para los amigos de este Blog, de aquellos que se dan cuenta del estado de degeneración hacia el que camina todos los estamentos de nuestra sociedad.
Yo comparo este caos con el panorama literario español desde el siglo XVIII con un nefasto panorama literario, hasta la fecha actual donde todos desean exponer por escrito sus ideas aunque estas sean burdos pensamientos y ramplonas anécdotas de sus mezquinas vidas. Pérez Galdós, Pío Baroja, la Pardo Bazán o Blasco Ibáñez, resurgieron después de una etapa gris y pastosa de nuestra historia.
Antes de continuar debemos reconocer que España fue un país atrasado, inculto y pobrísimo en casi todo el siglo XIX e intelectualmente seguimos estando igual de atrasados y de catetos con respecto a otros países civilizados europeos. Cuando aquella época de "insignes" escritores españoles, digamos Moratín, Meléndez Valdés o Cadalso ya en Francia se editaban obras de Voltaire, Diderot, Russeau y en Inglaterra destacaban Walter Scott, Shalley o Keats. Sin olvidar a un Goethe, Heine o Schiller. En comparación los autores españoles mencionados eran bagatelas de salón de te.
El atraso cultural en España era tan enorme con respecto a Europa que en aquellos tiempos hubo manuales de literatura española que desde el capítulo dedicado a Lope de Rueda, Cervantes y Góngora saltaban al capítulo de la Generación del 98. No les merecían la pena hablar de la literatura, del teatro o de la poesía de los siglos producidas en el siglo XVIII y principios del XIX. Quizá sea esto una exageración, pero es que el panorama literario entre épocas fue nefasto, de muy baja calidad.
España, tanto en el panorama político como social o cultural sigue siendo muy atrasada, principalmente en lo que es promocionar a todos los niveles sociales lo que debe ser el deber, la moral y la ética. Hay una afinidad profunda entre política y literatura. Entre la excelente calidad profesional y moral de aquel político de principios de nuestra democracia contra la baja o nula calidad personal de toda esa caterva, miles y miles, de individuos sobrados de desfachatez y caradura que nos roban so pretexto de ser nuestros dirigentes pero que en realidad son personas ramplonas, soeces, buscavidas e inmorales, extremadamente inmorales. Aquí se produce un reflejo de esa simbiosis que siempre existió entre la literatura y la política contemporánea, las dos necesitadas de una Regeneración.
jueves, 24 de diciembre de 2015
Cine español de ayer
Nacidas para sufrir (2009)
Director: Miguel Albaladejo
El miedo a la soledad es el argumento de este película, pero un miedo muy humano en el caso de Flora, una mujer soltera de 72 años de edad que vive dentro de una situación económica desahogada y que ve en su criada, una chica buenaza, atolondrada y semi boba como un futuro apoyo para su vejez. Purita, que así se llama la chica (interpretada por una excelente Adriana Ozores) es dócil y posee ese espíritu esclavizante que la hace candidata a cuidar de por vida a Flora, pese a los inconvenientes que le ponen sus sobrinas.
Posiblemente sea considerada esta película como de humor negro español, pero todavía hay en España muchas Floras (más madres que padres dominantes) que poseen para sus cuidados permanentes a hijos e hijas idiotizados y adiestrados por aquellas, sus madres, que las enclaustran en casa y las obligan a desperdiciar sus vidas y no digamos su libertad haciendo de cuidadoras y de criadas, como Purita, la chica de la película.
Volvamos al film. El caso es que Flora le ofrece la casa amplia y hermosa donde viven, más unas tierras y un pequeño negocio de conservas caseras a cambio de cuidarla hasta su muerte. Para esto consulta a un abogado en la capital que le sugiere que para evitar altos costes de transmisión de herencia y otros inconvenientes es lo mejor casarse entre ellas. Ambas acceden, después de mucho pensarlo, y es aquí donde comienzan los problemas.
Flora desconocía que Purita tenía una madre que era un bicho avaro y que la obligó para que se quedara con todas sus posesiones mientras que la ama es internada en un asilo hasta que el azar hace volver el agua a su cauce y la asistenta se queda para siempre cuidando a Flora y devuelve todo lo requisado.
Una película muy distraída y con unas gotas de humor donde se hace ver esas miserias pueblerinas que subyacen en el medio rural donde el interés y el dinero prevalece siempre antes que la cordialidad, la dignidad y la honradez entre personas.
Director: Miguel Albaladejo
El miedo a la soledad es el argumento de este película, pero un miedo muy humano en el caso de Flora, una mujer soltera de 72 años de edad que vive dentro de una situación económica desahogada y que ve en su criada, una chica buenaza, atolondrada y semi boba como un futuro apoyo para su vejez. Purita, que así se llama la chica (interpretada por una excelente Adriana Ozores) es dócil y posee ese espíritu esclavizante que la hace candidata a cuidar de por vida a Flora, pese a los inconvenientes que le ponen sus sobrinas.
Posiblemente sea considerada esta película como de humor negro español, pero todavía hay en España muchas Floras (más madres que padres dominantes) que poseen para sus cuidados permanentes a hijos e hijas idiotizados y adiestrados por aquellas, sus madres, que las enclaustran en casa y las obligan a desperdiciar sus vidas y no digamos su libertad haciendo de cuidadoras y de criadas, como Purita, la chica de la película.
Volvamos al film. El caso es que Flora le ofrece la casa amplia y hermosa donde viven, más unas tierras y un pequeño negocio de conservas caseras a cambio de cuidarla hasta su muerte. Para esto consulta a un abogado en la capital que le sugiere que para evitar altos costes de transmisión de herencia y otros inconvenientes es lo mejor casarse entre ellas. Ambas acceden, después de mucho pensarlo, y es aquí donde comienzan los problemas.
Flora desconocía que Purita tenía una madre que era un bicho avaro y que la obligó para que se quedara con todas sus posesiones mientras que la ama es internada en un asilo hasta que el azar hace volver el agua a su cauce y la asistenta se queda para siempre cuidando a Flora y devuelve todo lo requisado.
Una película muy distraída y con unas gotas de humor donde se hace ver esas miserias pueblerinas que subyacen en el medio rural donde el interés y el dinero prevalece siempre antes que la cordialidad, la dignidad y la honradez entre personas.
Sobre el aburrimiento
El aburrimiento, un mal que nos corroe.
En la sociedad opulenta en la que vivimos, sí, decimos opulenta porque a pesar de quejarnos vivimos infinitamente mejor que millones de personas de otros países pobres y subdesarrollados. Es cierto que cuando tenemos nuestras necesidades básicas holgadamente cubiertas y nos sobra el tiempo libre y si no somos capaces de saber usar dicho tiempo libre caemos en la abulia, la ataraxia y en el aburrimiento.
Entre las clases sociales más bajas de cualquier sociedad capitalista y consumista también se dan casos de aburrimiento principalmente entre los jubilados y las amas de casa que no salen del hogar; entre desempleados, estudiantes y vagos "profesionales". Aparece entre ellos una desidia que los llevan por lo general hacia el consumo de alcohol y sustancias estupefacientes, hacia la anorexia, a la bulimia y a la dejadez y degeneración absoluta de sus cuerpos y de sus mentes.
Se ha comprobado que el ser humano no puede permanecer en un continuado estado de contemplación, de dejadez mental, al menos que sea un santón o un faquir. El ser humano necesita siempre alguna actividad para justificar su propia existencia y conseguir unos objetivos que por muy simples que estos sean justifiquen su propia existencia. Si no es así el aburrimiento aparece y degenera en una depresión difícil de dominar.
Es frecuente que entre las personas que estuvieron muy ocupadas en su vida laboral cuando estas se jubilan, si no son capaces de sustituir una actividad anterior por otra adecuada a su actual estado caigan en una depresión y en una minusvaloración de su persona y se sientan fuera de juego.
Como es lógico a las personas depravadas, a los asociales, le importa una higa que los tomen por vagos, parásitos o inútiles.
Está comprobado que el aburrimiento en cualquier edad es la antesala de una depresión, una depresión que justificamos con el "no tengo ganas de hacer nada" o "nada me ilusiona" o "no me importaría morirme ahora mismo" Una falta de energía positiva que no es otra cosa que ver todo negro, de considerar que todo lo que hace le viene al revés, que todo le sale mal, que nadie le interesa.
Cualquier persona mentalmente normal posee un conjunto de deseos y esperanzas pero basta que uno de estos deseos sea de índole negativo para que con el paso del tiempo infecte a todos los otros proyectos que mentalmente nos hagamos.
Es curioso comprobar que en cualquier país pobre sus habitantes no suelen aburrirse porque desde el momento de levantarse de sus lechos cada mañana la única idea en mente es cómo buscar el alimento para ese día. Hasta no hace mucho tiempo, en aquella España negra y pobre de hace algo más de medio siglo donde el 60% de su población vivía en una misérrima pobreza apenas existían casos de depresión ni menos aún de períodos de aburrimiento.
Se ha comprobado que en nuestros días el aburrimiento es un estado de ánimo producido por la falta de estímulos, de diversiones o distracciones y que junto con la soledad y con la pereza es una de las plagas de la sociedad actual que afecta tanto a los niños, como a los jóvenes, adultos y ancianos.
En la sociedad opulenta en la que vivimos, sí, decimos opulenta porque a pesar de quejarnos vivimos infinitamente mejor que millones de personas de otros países pobres y subdesarrollados. Es cierto que cuando tenemos nuestras necesidades básicas holgadamente cubiertas y nos sobra el tiempo libre y si no somos capaces de saber usar dicho tiempo libre caemos en la abulia, la ataraxia y en el aburrimiento.
Entre las clases sociales más bajas de cualquier sociedad capitalista y consumista también se dan casos de aburrimiento principalmente entre los jubilados y las amas de casa que no salen del hogar; entre desempleados, estudiantes y vagos "profesionales". Aparece entre ellos una desidia que los llevan por lo general hacia el consumo de alcohol y sustancias estupefacientes, hacia la anorexia, a la bulimia y a la dejadez y degeneración absoluta de sus cuerpos y de sus mentes.
Se ha comprobado que el ser humano no puede permanecer en un continuado estado de contemplación, de dejadez mental, al menos que sea un santón o un faquir. El ser humano necesita siempre alguna actividad para justificar su propia existencia y conseguir unos objetivos que por muy simples que estos sean justifiquen su propia existencia. Si no es así el aburrimiento aparece y degenera en una depresión difícil de dominar.
Es frecuente que entre las personas que estuvieron muy ocupadas en su vida laboral cuando estas se jubilan, si no son capaces de sustituir una actividad anterior por otra adecuada a su actual estado caigan en una depresión y en una minusvaloración de su persona y se sientan fuera de juego.
Como es lógico a las personas depravadas, a los asociales, le importa una higa que los tomen por vagos, parásitos o inútiles.
Está comprobado que el aburrimiento en cualquier edad es la antesala de una depresión, una depresión que justificamos con el "no tengo ganas de hacer nada" o "nada me ilusiona" o "no me importaría morirme ahora mismo" Una falta de energía positiva que no es otra cosa que ver todo negro, de considerar que todo lo que hace le viene al revés, que todo le sale mal, que nadie le interesa.
Cualquier persona mentalmente normal posee un conjunto de deseos y esperanzas pero basta que uno de estos deseos sea de índole negativo para que con el paso del tiempo infecte a todos los otros proyectos que mentalmente nos hagamos.
Es curioso comprobar que en cualquier país pobre sus habitantes no suelen aburrirse porque desde el momento de levantarse de sus lechos cada mañana la única idea en mente es cómo buscar el alimento para ese día. Hasta no hace mucho tiempo, en aquella España negra y pobre de hace algo más de medio siglo donde el 60% de su población vivía en una misérrima pobreza apenas existían casos de depresión ni menos aún de períodos de aburrimiento.
Se ha comprobado que en nuestros días el aburrimiento es un estado de ánimo producido por la falta de estímulos, de diversiones o distracciones y que junto con la soledad y con la pereza es una de las plagas de la sociedad actual que afecta tanto a los niños, como a los jóvenes, adultos y ancianos.
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