La dama de la pecera
"Adela Cantaplana vio reflejado su rostro sobre el vidrio blindado que tenía frente a ella. Se veía bien, casi como en un espejo. Allí estaba ella, una mujer de 43 años encerrada en un habitáculo blindado, coloquialmente conocido como una pecera. Su trabajo tedioso era vender loterías y boletos de la primitiva y bonolotos. Un trabajo alienante que la estaba volviendo cada vez más cretina. También ella reconocía que la culpa de estar trabajando en ese nefasto lugar era por su propia culpa, por su cobardía; por no haber sabido rebelarse ante su situación y por acomodarse a un mero sobrevivir. Estudió Bellas Artes, ¿por qué? quizá porque era una carrera cómoda y fácil o porque su amiga de la infancia, Marta, se matriculó antes que ella. Terminó la carrera y como no tenía aptitud de artista ocupó su tiempo y el dinero de su madre para hacer varios cursillos, hoy les llaman máster, de tonterías inservibles no aptas para ganarse la vida.
Su tía Jacinta se jubilaba de su administración de lotería y apuestas mutuas. Adela con 40 años de edad, sin oficio ni beneficio y viviendo de la paga de viudez de su madre no lo pensó. Se quedó con el maldito negocio que la hacía enloquecer cada día que pasaba dentro de la pecera.
Todo sucedió como por arte de magia. La diosa Fortuna es muy caprichosa y a veces gasta bromas de mal gusto pero cuando se le apetece puede hacer cambiar la vida de cualquier paria como ella se consideraba.
Un cliente habitual fue agraciado con un premio de varios miles de euros. Todo fue alegría para don Javier, el afortunado y también propietario de una cercana tienda de electrodomésticos. Don Javier era viudo, pulcro, educado y de buen aspecto a pesar de su casi 60 años de edad.
Don Javier se atrevió a invitar a Adela a tomar una copa, al cierre del mediodía, para celebrar su premio. La lotera aceptó, por qué no. Adela quedó gratamente impresionado por Javier y su conocimiento, como aficionado, del mundo del arte. Hablaron de todo lo relacionado con el mundo de la pintura, principalmente de la influencia del cubismo y de la abstracción en la pintura actual. Cuando se dieron cuenta ya había pasado la hora de comer, pero ambos se encontraban a gusto. Muy a gusto.
Adela y Javier se vieron varias veces hasta aquel día que ambos asistieron al concierto dado por Aran Malikian. Era de madrugada cuando salieron del Palacio de la Música y Javier invitó a Adela a su casa. Tomaron unas copas y hablaron por los codos sobre música y sobre el fenomenal y atrevido violinista que habían visto actuar. Javier hizo un gesto de sorpresa a Adela y puso un CD en el reproductor: Verdi. Rigoletto. El fabuloso duetto finale: V'ho ingannato, colpevole fui. Genial, asombroso. La música envolvía la sala que se encontraba iluminada suavemente. La música penetraba por todos los poros de ella que se dejaba envolver. Adela flotaba, nunca había sentido tanta dicha. La música ayudó al amor.
Adela Cantaplana, la dama de la pecera, pudo salir de su encierro. Javier se casó con ella y la convirtió en su reina permanente. Adela asistió a clases de música, su otro afición aparte de la pintura, mientra que la tata, una vieja criada de Javier, se ocupaba de las tareas rutinarias del hogar.
Una tarde que Adela regresó del conservatorio, tras un baño relajante de sales, se tumbó en un sofá, entornó sus ojos y escuchó con deleite un CD que comenzaba con unos potentes coros que decía, repetía y exclamaba que la Fortuna era la verdadera diosa de la vida.
martes, 26 de julio de 2016
lunes, 25 de julio de 2016
Cine de ayer
La familia (1987)
Director: Ettore Scola
Cuando se camina por el sendero de la vida es aconsejable mirar siempre hacia delante pero sin olvidar, de vez en cuando, echar un vistazo al pasado, que a la larga explicará parte de nuestro comportamiento actual.
Scola en esta película nos muestra como una persona puede estar condicionada por su familia, por su niñez, por su pasado.
Carlo, un italiano de clase burguesa, narra su vida en el seno de la "famiglia" desde que le hicieron una fotografía el día de su bautismo hasta que le hicieron otra, sus nietos, el día que cumplió 80 años. Vittorio Gassman, Carlo, cuenta su vida transcurrida en aquel enorme piso de más de 200 metros cuadrados, donde habitan conjuntamente padres e hijos, abuelos y nietos, tíos y sobrinos, sin olvidar a las dos criadas. Esta película no se hace agobiante a pesar de estar rodada casi exclusivamente dentro de un piso, con un ir y venir de personajes. Allí, en aquel microcosmo se ríe, se llora, se lamenta, se copula, se delinque, se sueña... todo esto en el seno de una familia impuesta por una tradición de siglos y por una posguerra muy dura.
No cabe duda que La Familia posee una nostálgica belleza y más aún si comienza la historia a principios del siglo XX. Scola cuenta esa transformación natural de la sociedad italiana a través de la vida de Carlo.
Como aficionado al cine, me recordó esta película a otra también italiana: El Gatopardo, de Visconti. También era una saga familiar que por circunstancias ajena a la misma se transforma para salirse de los cauces de una familia formal, tradicional y aristocrática.
Hay que aceptar los hechos. El tiempo y las circunstancias modifica a toda familia, pueblo o persona por muy conservadora que se sea.
Director: Ettore Scola
Cuando se camina por el sendero de la vida es aconsejable mirar siempre hacia delante pero sin olvidar, de vez en cuando, echar un vistazo al pasado, que a la larga explicará parte de nuestro comportamiento actual.
Scola en esta película nos muestra como una persona puede estar condicionada por su familia, por su niñez, por su pasado.
Carlo, un italiano de clase burguesa, narra su vida en el seno de la "famiglia" desde que le hicieron una fotografía el día de su bautismo hasta que le hicieron otra, sus nietos, el día que cumplió 80 años. Vittorio Gassman, Carlo, cuenta su vida transcurrida en aquel enorme piso de más de 200 metros cuadrados, donde habitan conjuntamente padres e hijos, abuelos y nietos, tíos y sobrinos, sin olvidar a las dos criadas. Esta película no se hace agobiante a pesar de estar rodada casi exclusivamente dentro de un piso, con un ir y venir de personajes. Allí, en aquel microcosmo se ríe, se llora, se lamenta, se copula, se delinque, se sueña... todo esto en el seno de una familia impuesta por una tradición de siglos y por una posguerra muy dura.
No cabe duda que La Familia posee una nostálgica belleza y más aún si comienza la historia a principios del siglo XX. Scola cuenta esa transformación natural de la sociedad italiana a través de la vida de Carlo.
Como aficionado al cine, me recordó esta película a otra también italiana: El Gatopardo, de Visconti. También era una saga familiar que por circunstancias ajena a la misma se transforma para salirse de los cauces de una familia formal, tradicional y aristocrática.
Hay que aceptar los hechos. El tiempo y las circunstancias modifica a toda familia, pueblo o persona por muy conservadora que se sea.
jueves, 23 de junio de 2016
VIAJE EN MOTOCICLETA POR UNA FRONTERA CRISTIANA-MORA (JAEN Y GRANADA)
Copio de mi diario de viaje.
"El día 13 de abril del año 1988, sobre mi moto enduro Karmathan, busqué aquella frontera histórica que tanto me fascinó entre los reinos cristianos de Murcia y Jaén y el nazarí de Granada.
Tomé la carretera "general" Granada-Guadix-Baza-Murcia, una carretera de dos sentidos, con un tráfico enorme y una peligrosidad extrema. Hacía fresco a las 9 de la mañana cuando pasé por Huétor Santillán que se convirtió en frío al pasar por el Puerto de la Mora y la Venta del Molinillo. Y frío glacial cuando circulé a 125 km/h por la recta de Diezma.
Paré en Guadix para desayunar un bocadillo de chorizo, un vaso de tinto y un café ardiente. Veo la catedral desde el bar, un soberbio edificio terminado en el año 1710.
Tras un cigarrillo arranco la moto y me deleito escuchando el trepidante ruido del motor de dos tiempos y oliendo el perfume a Castrol con gasolina quemada. Pasé por Hernán Valle, Las Viñas y El Baúl hasta llegar a Baza. Una ciudad cargada de historia fundada por el reyezuelo batestano Beto, después fue asentamiento de romanos y de moros hasta el año 1489.
Tenía previsto hacer otra parada en Cúllar Baza pero me encontraba tan acoplado a la máquina que continué hasta parar frente a las cuevas de Galera. En Serón y en Galera se despachó a gusto el terrible don Juan de Austria y sus huestes, matando a los moriscos sublevados. En el mismo Galera, cuando fue tomada, ordenó pasar a acuchillo a todo persona a partir de los 12 años de edad. Una masacre.
Me dejo llevar por mi amiga, la motocicleta Karmathan, hacia Huéscar y La Puebla de Don Fadrique. En La Puebla paso la noche en un hostal. Por la tarde paseo por el pueblo cámara en ristre para tomar fotos y hablar con quien pueda. Un anciano de unos 70 años de edad me contó que la horrible iglesia modernista que yo acababa de ver, la Ermita Nueva, fue construida por un diputado a cortes en el año 1928. Este pueblo era muy grande -me contó el abuelo- y muy importante. Fue cabeza de señorío por el duque de Alba que trajo gente de Navarra para repoblar. En el año 1950 tenía 39.175 habitantes, en 1980 el censo era de 26.432 habitantes.
Después de la cena me acosté para madrugar y seguir con mi viaje deportivo-cultural. En el hostal me avisaron que esos 40 km. desde La Puebla a Santiago de la Espada eran muy peligrosos porque caían violentas tormentas y el paraje era muy solitario. Tras el desayuno llené el depósito y arranqué para ver lo que pasaba. Me extrañó contemplar un enorme edificio semiabandonado, Las Vidrieras, que se encontraba en mitad del monte, junto a la carretera.
Como hay que cambiar de velocidad constantemente la palanca de cambio se aflojó y la perdí. Me di cuenta y la encontré en mitad del asfalto a un centenar de metros. La fijé a conciencia y después del susto proseguí mi periplo hacia la frontera cristiana. El trayecto, para cualquier motorista aficionado, era y es fantástico, está lleno de curvas y contracurvas, de ascensos y descensos, un placer.
Cuando llegué al puente sobre el río Zumeta supe que había entrado en la frontera del Señorío de los Caballeros de Santiago. Y a partir de aquí ya es otra historia".
"El día 13 de abril del año 1988, sobre mi moto enduro Karmathan, busqué aquella frontera histórica que tanto me fascinó entre los reinos cristianos de Murcia y Jaén y el nazarí de Granada.
Tomé la carretera "general" Granada-Guadix-Baza-Murcia, una carretera de dos sentidos, con un tráfico enorme y una peligrosidad extrema. Hacía fresco a las 9 de la mañana cuando pasé por Huétor Santillán que se convirtió en frío al pasar por el Puerto de la Mora y la Venta del Molinillo. Y frío glacial cuando circulé a 125 km/h por la recta de Diezma.
Paré en Guadix para desayunar un bocadillo de chorizo, un vaso de tinto y un café ardiente. Veo la catedral desde el bar, un soberbio edificio terminado en el año 1710.
Tras un cigarrillo arranco la moto y me deleito escuchando el trepidante ruido del motor de dos tiempos y oliendo el perfume a Castrol con gasolina quemada. Pasé por Hernán Valle, Las Viñas y El Baúl hasta llegar a Baza. Una ciudad cargada de historia fundada por el reyezuelo batestano Beto, después fue asentamiento de romanos y de moros hasta el año 1489.
Tenía previsto hacer otra parada en Cúllar Baza pero me encontraba tan acoplado a la máquina que continué hasta parar frente a las cuevas de Galera. En Serón y en Galera se despachó a gusto el terrible don Juan de Austria y sus huestes, matando a los moriscos sublevados. En el mismo Galera, cuando fue tomada, ordenó pasar a acuchillo a todo persona a partir de los 12 años de edad. Una masacre.
Me dejo llevar por mi amiga, la motocicleta Karmathan, hacia Huéscar y La Puebla de Don Fadrique. En La Puebla paso la noche en un hostal. Por la tarde paseo por el pueblo cámara en ristre para tomar fotos y hablar con quien pueda. Un anciano de unos 70 años de edad me contó que la horrible iglesia modernista que yo acababa de ver, la Ermita Nueva, fue construida por un diputado a cortes en el año 1928. Este pueblo era muy grande -me contó el abuelo- y muy importante. Fue cabeza de señorío por el duque de Alba que trajo gente de Navarra para repoblar. En el año 1950 tenía 39.175 habitantes, en 1980 el censo era de 26.432 habitantes.
Después de la cena me acosté para madrugar y seguir con mi viaje deportivo-cultural. En el hostal me avisaron que esos 40 km. desde La Puebla a Santiago de la Espada eran muy peligrosos porque caían violentas tormentas y el paraje era muy solitario. Tras el desayuno llené el depósito y arranqué para ver lo que pasaba. Me extrañó contemplar un enorme edificio semiabandonado, Las Vidrieras, que se encontraba en mitad del monte, junto a la carretera.
Como hay que cambiar de velocidad constantemente la palanca de cambio se aflojó y la perdí. Me di cuenta y la encontré en mitad del asfalto a un centenar de metros. La fijé a conciencia y después del susto proseguí mi periplo hacia la frontera cristiana. El trayecto, para cualquier motorista aficionado, era y es fantástico, está lleno de curvas y contracurvas, de ascensos y descensos, un placer.
Cuando llegué al puente sobre el río Zumeta supe que había entrado en la frontera del Señorío de los Caballeros de Santiago. Y a partir de aquí ya es otra historia".
miércoles, 22 de junio de 2016
CINE DE AYER
La Rosa Púrpura del Cairo
Director: Woody Allen (1985)
Siempre me causó asombro las relaciones de parejas asimétricas, donde él o ella puede comportarse como un burro redomado y el otro una persona especialmente sensible. En esta soberbia película de Woody Allen nos muestra con su habitual maestría el caso de una pareja desigual. Ella (una Mia Farrow sublime) es sensible y soñadora a pesar de tener que vivir en un ambiento hosco, trabajando de camarera y de lavandera/planchadora para mantener a su vago, borracho e inmoral marido que por mor de la Recesión y de su poco deseo de trabajar llevaba en el paro un largo tiempo.
Cecilia, que así se llama la protagonista, la ama de casa maltratada y explotada por su esposo, se desquita de sus miserias asistiendo al cine. Veía casi todos los días la misma película: La Rosa Púrpura del Cairo donde su imaginación volaba contemplando e imaginando una vida chic, sublime, elegante y repleta de lujos que la alta sociedad americana vivía sin problemas a pesar de la Depresión que asolaba al país. Cecilia se quedaba extasiada viendo a esas damas en trajes de fiesta, a esos caballeros guapos y elegantes que iban todas las noches a esos cabarets donde bebían champán.
Una vez que Cecilia fue al cine el personaje guapo del film salió de la pantalla y se dirigió a ella. Tom, el explorador, la invitó a salir a la calle para pasar una noche inolvidable. Cecilia cayó rendida a los pies de su personaje favorito. En sus brazos ella sueña y navega entre nubes de colores. Para colmo la propio Cecilia es invitada por Tom para entrar en la película y disfrutar del ambiente. Ella, vestida de pobre, entre tanta gente elegante, no lo podía creer.
"Toma esta copa de champán"- le invita Tom. "Pero si esto es soda"- dice tímidamente Cecilia. Tom le contestó que eso era el cine, todo apariencia e ilusión.
El final de la película se sale un poco del guión inicial. Cecilia conoce al actor real, el que interpreta a Tom. Es un ser falso y deleznable que la engaña. Pero ¡oh, Fortuna! Estando en Hollywood un director de cine la ve y la contrata para actuar en una película. Se hace famosa y colorín, colorado...
Director: Woody Allen (1985)
Siempre me causó asombro las relaciones de parejas asimétricas, donde él o ella puede comportarse como un burro redomado y el otro una persona especialmente sensible. En esta soberbia película de Woody Allen nos muestra con su habitual maestría el caso de una pareja desigual. Ella (una Mia Farrow sublime) es sensible y soñadora a pesar de tener que vivir en un ambiento hosco, trabajando de camarera y de lavandera/planchadora para mantener a su vago, borracho e inmoral marido que por mor de la Recesión y de su poco deseo de trabajar llevaba en el paro un largo tiempo.
Cecilia, que así se llama la protagonista, la ama de casa maltratada y explotada por su esposo, se desquita de sus miserias asistiendo al cine. Veía casi todos los días la misma película: La Rosa Púrpura del Cairo donde su imaginación volaba contemplando e imaginando una vida chic, sublime, elegante y repleta de lujos que la alta sociedad americana vivía sin problemas a pesar de la Depresión que asolaba al país. Cecilia se quedaba extasiada viendo a esas damas en trajes de fiesta, a esos caballeros guapos y elegantes que iban todas las noches a esos cabarets donde bebían champán.
Una vez que Cecilia fue al cine el personaje guapo del film salió de la pantalla y se dirigió a ella. Tom, el explorador, la invitó a salir a la calle para pasar una noche inolvidable. Cecilia cayó rendida a los pies de su personaje favorito. En sus brazos ella sueña y navega entre nubes de colores. Para colmo la propio Cecilia es invitada por Tom para entrar en la película y disfrutar del ambiente. Ella, vestida de pobre, entre tanta gente elegante, no lo podía creer.
"Toma esta copa de champán"- le invita Tom. "Pero si esto es soda"- dice tímidamente Cecilia. Tom le contestó que eso era el cine, todo apariencia e ilusión.
El final de la película se sale un poco del guión inicial. Cecilia conoce al actor real, el que interpreta a Tom. Es un ser falso y deleznable que la engaña. Pero ¡oh, Fortuna! Estando en Hollywood un director de cine la ve y la contrata para actuar en una película. Se hace famosa y colorín, colorado...
sábado, 28 de mayo de 2016
MASCOTAS HUMANAS
Mascotas humanas ¿mejores que los animales de compañía?
Mascota, del francés mascotte es un animal o cosa que solo sirve para acompañar y para distraer a su dueño o dueña.
Donde no se ajusta muy bien esta definición es cuando una persona, sea hombre o mujer se convierte en un ente, en un sujeto de mera compañía, sin voz ni voto, en una mascota.
Se dan casos de mujeres importantes, profesionales dentro de la alta política o de la empresa privada que para no vivir solas adoptan a un hombre que mantienen en casa en calidad de mascota a cambio de ofrecerle al menda cama, techo y comida.
No hace mucho pude enterarme a través de la prensa el caso de una mujer cincuentona, con un alto puesto político que mantenía como pet, como mascota, a un hombre, a un ex-dependiente de unos grandes almacenes, como animal de compañía.
Otra mujer, ésta del mundo del show-business, durante años mantuvo a un personajillo que vivía a su costa y que además le estafó unos milloncetes de las antiguas pesetas, lo patético del caso era que cuando le entrevistaban en la prensa amarilla, se autodefinía el mamoncete como "empresario. Una mascota-hombre que le salió cara a la interfecta.
¿Qué clase de individuo es un hombre-mascota? Hay hombres activos y superintelingentes, hay hombre algo torpes pero trabajadores pero por desgracia también hay hombres inanes, vagos y parásitos, los conocidos como "bultos con ojos" aquellos que solo con su presencia, por ocupar un espacio en una vivienda, tienen un valor espurio: el de ser una mascota.
En España y más en Andalucía abundan los "hombres" que viven a costa de sus mujeres, que sin ser chulos profesionales son sencillamente, pets.
Mascota, del francés mascotte es un animal o cosa que solo sirve para acompañar y para distraer a su dueño o dueña.
Donde no se ajusta muy bien esta definición es cuando una persona, sea hombre o mujer se convierte en un ente, en un sujeto de mera compañía, sin voz ni voto, en una mascota.
Se dan casos de mujeres importantes, profesionales dentro de la alta política o de la empresa privada que para no vivir solas adoptan a un hombre que mantienen en casa en calidad de mascota a cambio de ofrecerle al menda cama, techo y comida.
No hace mucho pude enterarme a través de la prensa el caso de una mujer cincuentona, con un alto puesto político que mantenía como pet, como mascota, a un hombre, a un ex-dependiente de unos grandes almacenes, como animal de compañía.
Otra mujer, ésta del mundo del show-business, durante años mantuvo a un personajillo que vivía a su costa y que además le estafó unos milloncetes de las antiguas pesetas, lo patético del caso era que cuando le entrevistaban en la prensa amarilla, se autodefinía el mamoncete como "empresario. Una mascota-hombre que le salió cara a la interfecta.
¿Qué clase de individuo es un hombre-mascota? Hay hombres activos y superintelingentes, hay hombre algo torpes pero trabajadores pero por desgracia también hay hombres inanes, vagos y parásitos, los conocidos como "bultos con ojos" aquellos que solo con su presencia, por ocupar un espacio en una vivienda, tienen un valor espurio: el de ser una mascota.
En España y más en Andalucía abundan los "hombres" que viven a costa de sus mujeres, que sin ser chulos profesionales son sencillamente, pets.
CINE DE AYER
El último emperador (1987)
Director: Bernardo Bertolucci
Excelente película que obtuvo 9 Oscar, 3 Premios Bafta y otros galardones más.
Aparte de un buen guión, una fabulosa fotografía, un vestuario colosal y una música adecuada lo que más me impactó del film fue poder comprobar como un ser humano puede ser humillado hasta extremos inauditos.
El último emperador títere de China, Pu Yi fue forzado a abdicar en 1912. Lo que hizo mal o no hizo no me importa. Sin lugar a duda fue un sinvergüenza que vendió su país a los japoneses; fue un play boy que solo pensaba en disfrutar a costa de quien fuere pero cuando fue apresado por los comunistas chinos y encerrado en una cárcel durante diez años para adoctrinarlo, la película nos demuestra como un ser humano sometido por el poderoso de turno puede caer en lo más bajo del escalafón humano sometiéndole a una muerte lenta e infame: la humillación.
Sufrí viendo esta película desde aquella escena donde un desgraciado y triste funcionario de prisiones, un soplagaita del partido comunista chino, un don nadie, le dice a su preso favorito, el que fue el número uno en la última China Imperial, a Pu Yi, que cuando orinase por la noche en el cubo colectivo de otros presos que no hiciera ruido, que tirara el chorro hacia la pared del recipiente para evitar despertar a sus colegas. ¡Qué mezquindad hay en esto!
La infancia de Pu Yi fue adorable, fue mimado y criado en una superabundancia asombrosa, su juventud fue aceptable donde él se educó bajo la tutela de un preceptor inglés. Casó joven con dos bellas chicas y fue feliz hasta que los señores de la guerra republicanos lo expulsaron de la Ciudad Prohibida y tuvo que refugiarse en la embajada de Japón y ser una marioneta tras la invasión nipona de Manchuria.
La caída de este hombre fue estrepitosa cuando fue encarcelado y depurado, le lavaron a tal extremo el cerebro que se quedó idiotizado. Incluso se hizo miembro del PCC. Murió en el año 1969 trabajando como jardinero y más tarde como auxiliar de biblioteca.
Director: Bernardo Bertolucci
Excelente película que obtuvo 9 Oscar, 3 Premios Bafta y otros galardones más.
Aparte de un buen guión, una fabulosa fotografía, un vestuario colosal y una música adecuada lo que más me impactó del film fue poder comprobar como un ser humano puede ser humillado hasta extremos inauditos.
El último emperador títere de China, Pu Yi fue forzado a abdicar en 1912. Lo que hizo mal o no hizo no me importa. Sin lugar a duda fue un sinvergüenza que vendió su país a los japoneses; fue un play boy que solo pensaba en disfrutar a costa de quien fuere pero cuando fue apresado por los comunistas chinos y encerrado en una cárcel durante diez años para adoctrinarlo, la película nos demuestra como un ser humano sometido por el poderoso de turno puede caer en lo más bajo del escalafón humano sometiéndole a una muerte lenta e infame: la humillación.
Sufrí viendo esta película desde aquella escena donde un desgraciado y triste funcionario de prisiones, un soplagaita del partido comunista chino, un don nadie, le dice a su preso favorito, el que fue el número uno en la última China Imperial, a Pu Yi, que cuando orinase por la noche en el cubo colectivo de otros presos que no hiciera ruido, que tirara el chorro hacia la pared del recipiente para evitar despertar a sus colegas. ¡Qué mezquindad hay en esto!
La infancia de Pu Yi fue adorable, fue mimado y criado en una superabundancia asombrosa, su juventud fue aceptable donde él se educó bajo la tutela de un preceptor inglés. Casó joven con dos bellas chicas y fue feliz hasta que los señores de la guerra republicanos lo expulsaron de la Ciudad Prohibida y tuvo que refugiarse en la embajada de Japón y ser una marioneta tras la invasión nipona de Manchuria.
La caída de este hombre fue estrepitosa cuando fue encarcelado y depurado, le lavaron a tal extremo el cerebro que se quedó idiotizado. Incluso se hizo miembro del PCC. Murió en el año 1969 trabajando como jardinero y más tarde como auxiliar de biblioteca.
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