martes, 28 de mayo de 2019
lunes, 27 de mayo de 2019
¿Por qué viajamos por placer?
Nosotros los humanos, entre sedentarios y nómadas.
Dicen que para este año se espera un desplazamiento de 1.700 millones de turistas por todo el mundo. ¿Se ha convertido viajar en una paranoia? Quizá, pero viajar es un placer y casi una necesidad para descansar de una vida rutinaria y a veces enfermiza.
En el Neolítico los humanos emprendieron largas caminatas, penosas migraciones a lugares remotos para venerar un manantial, una cueva o un pedrusco en mitad de un prado, un menhir que simbolizaba para ellos algo grande, mágico, sagrado o solo era una mera excusa para salir de su entorno habitual.
Siempre fuimos nómadas aunque nos quieran hacer ver que del sedentarismo surgió nuestra civilización. Hasta el más tonto de pueblo si alguien lo lleva de paseo o de viaje gratis se exalta, se emociona y se le alivia el cretinismo. En los años 50 del pasado siglo la gente rica cuando enfermaba por una depresión era sanada, por prescripción facultativa, con un largo viaje en grandes y lujosos hoteles o balnearios en países exóticos. Como la depresión parecía ser que solo era cosa de ricos le llamaron "sumernage". Viaje usted al extranjero- le decía el médico- asista a fiestas, diviértase y conozca a nueva gente. Así cualquiera se curaba del tedio y de la depresión.
En la actualidad todos llevamos en nuestros genes gotas de salvajes nómadas porque cuando viajamos nos sentimos más libres y felices y nuestras preocupaciones cotidianas desaparecen. Estar en un mismo lugar durante años atocina la mente, el gusto y, al cabo de un tiempo te convierte en un idiota existencial.
Lo peor de viajar, en la actualidad, es esa masificación de gentes que como microbios invaden todo en los meses de verano: para subir a la Torre Eiffel hay que hacer una cola de más de dos horas; si queremos visitar el Taj Mahal más de lo mismo y si deseamos ver La Alhambra de Granada ni se dice la incomodidad que es obtener una entrada.
Es casi imposible contener esta avalancha de turistas, de nómadas del siglo XXI, es patético contemplar esas salas de los aeropuertos repletas, infectadas, de viajeros tumados en el suelo, son los low-cost, los de zapatillas, mochila, botella de agua y iPhone.
La gente desea desplazarse, cada cual según su clase social y según los precios del billete de avión y de los hoteles. Pero de todas formas todos desean viajar, al contrario que esa caterva de sedentarios que todavía perviven en pueblos y barrios extremos de las grandes ciudades. Unas personas que pueden que sean sedentarias a la fuerza porque no tienen recursos económicos ni para poder bajar a la costa y tumbarse al sol en la playa. Los peores son aquellos otros sedentarios que teniendo dinero no son capaces de gastarlo en algo tan poco prosaico, tan abstracto para ellos, que es viajar por viajar. Prefieren en su lugar comprar borregos, tierras o atesorarlo. Son los personajes sedentarios-tipo-avaros.
Se ha demostrado, repetimos, que viajar es un placer aunque se haga a lo pobre, alojándose en apestosos hostels (con dormitorios colectivos en literas y oliendo a pies y a ingles sin lavar) hasta el elegido que puede volar en Emirates, clase Premium y bebe Moët Chandon y degusta caviar en su pequeño y lujoso reservado del enorme Airbus A380
Viajar es sano, muy sano. La gente que no suele viajar, pudiendo, enferman de melancolía, de avaricia, de vulgaridad y de gilipotez extrema.
En el fondo todos somos unos nómadas, unos más que otros.
Dicen que para este año se espera un desplazamiento de 1.700 millones de turistas por todo el mundo. ¿Se ha convertido viajar en una paranoia? Quizá, pero viajar es un placer y casi una necesidad para descansar de una vida rutinaria y a veces enfermiza.
En el Neolítico los humanos emprendieron largas caminatas, penosas migraciones a lugares remotos para venerar un manantial, una cueva o un pedrusco en mitad de un prado, un menhir que simbolizaba para ellos algo grande, mágico, sagrado o solo era una mera excusa para salir de su entorno habitual.
Siempre fuimos nómadas aunque nos quieran hacer ver que del sedentarismo surgió nuestra civilización. Hasta el más tonto de pueblo si alguien lo lleva de paseo o de viaje gratis se exalta, se emociona y se le alivia el cretinismo. En los años 50 del pasado siglo la gente rica cuando enfermaba por una depresión era sanada, por prescripción facultativa, con un largo viaje en grandes y lujosos hoteles o balnearios en países exóticos. Como la depresión parecía ser que solo era cosa de ricos le llamaron "sumernage". Viaje usted al extranjero- le decía el médico- asista a fiestas, diviértase y conozca a nueva gente. Así cualquiera se curaba del tedio y de la depresión.
En la actualidad todos llevamos en nuestros genes gotas de salvajes nómadas porque cuando viajamos nos sentimos más libres y felices y nuestras preocupaciones cotidianas desaparecen. Estar en un mismo lugar durante años atocina la mente, el gusto y, al cabo de un tiempo te convierte en un idiota existencial.
Lo peor de viajar, en la actualidad, es esa masificación de gentes que como microbios invaden todo en los meses de verano: para subir a la Torre Eiffel hay que hacer una cola de más de dos horas; si queremos visitar el Taj Mahal más de lo mismo y si deseamos ver La Alhambra de Granada ni se dice la incomodidad que es obtener una entrada.
Es casi imposible contener esta avalancha de turistas, de nómadas del siglo XXI, es patético contemplar esas salas de los aeropuertos repletas, infectadas, de viajeros tumados en el suelo, son los low-cost, los de zapatillas, mochila, botella de agua y iPhone.
La gente desea desplazarse, cada cual según su clase social y según los precios del billete de avión y de los hoteles. Pero de todas formas todos desean viajar, al contrario que esa caterva de sedentarios que todavía perviven en pueblos y barrios extremos de las grandes ciudades. Unas personas que pueden que sean sedentarias a la fuerza porque no tienen recursos económicos ni para poder bajar a la costa y tumbarse al sol en la playa. Los peores son aquellos otros sedentarios que teniendo dinero no son capaces de gastarlo en algo tan poco prosaico, tan abstracto para ellos, que es viajar por viajar. Prefieren en su lugar comprar borregos, tierras o atesorarlo. Son los personajes sedentarios-tipo-avaros.
Se ha demostrado, repetimos, que viajar es un placer aunque se haga a lo pobre, alojándose en apestosos hostels (con dormitorios colectivos en literas y oliendo a pies y a ingles sin lavar) hasta el elegido que puede volar en Emirates, clase Premium y bebe Moët Chandon y degusta caviar en su pequeño y lujoso reservado del enorme Airbus A380
Viajar es sano, muy sano. La gente que no suele viajar, pudiendo, enferman de melancolía, de avaricia, de vulgaridad y de gilipotez extrema.
En el fondo todos somos unos nómadas, unos más que otros.
domingo, 26 de mayo de 2019
Un cuento negro para el mes de junio
La Tríada de los Médicos Asesinos
Tenemos a otro cliente perfilado -dijo el doctor Núñez a su colega mientras ayudaba a preparar la barbacoa dominical donde junto a sus esposas e hijos se reunieron en el espléndido chalé de Las Virtudes.
- ¿A quién le toca esta vez? - preguntó el doctor Venancio sorbiendo de una copa tallada un tinto del Penedés.
- Es la actriz Adela de la Boya, con mucho dinero, tonta del bote y con ganas de desprenderse de su marido, que dice ser empresario, pero lo que sí hace es esquilmar el capital de Adela poco a poco.
-¿Ha sido ya contactado por la Premium?
Sí, está a punto de caramelo. Nos vendrá bien ese dinero. Yo tengo que pagar parte de la hipoteca del duplex que tengo en Marbella.
-Me molesta que me llaméis la Premium, yo que soy una de las mejores periodistas española de la prensa amarilla. Yo que os he traído a casi una docena de cliente en cinco años.
-No te enfades mujer, es por motivo de seguridad. Tú también te llevas unos miles de euros en cada operación.
En la revista mensual Suspiros apareció la noticia. El esposo de la conocida artista Adela de la Boya ha sido ingresado en la Clínica Santa Marta, tras un desmayo que sufrió ayer en un party, para un chequeo en profundidad.
Una semana después la misma revista Suspiros anunció en su portada el fallecimiento por insuficiencia cardíaca, del empresario Alfredo Cantarrana, esposo de la famosa actriz Adela de la Boya.
Aquel verano los tres doctores contemplaban el plácido mar desde la cubierta de un yate. Solo estaban ellos, las esposas y los niños se quedaron en tierra.
Me vino muy bien la tarifa de la buenorra de la Boya. Pagué la hipoteca y yo, añadió el doctor Venancio, le he echado el ojo a un barquito casi igual de grande como este.
- ¿Y qué dice la Premium? -preguntó el doctor Núñez.
- Que descansemos este verano-contestó uno de los doctores- que para el otoño que viene ya tiene a la vista a una clienta nueva.
Tenemos a otro cliente perfilado -dijo el doctor Núñez a su colega mientras ayudaba a preparar la barbacoa dominical donde junto a sus esposas e hijos se reunieron en el espléndido chalé de Las Virtudes.
- ¿A quién le toca esta vez? - preguntó el doctor Venancio sorbiendo de una copa tallada un tinto del Penedés.
- Es la actriz Adela de la Boya, con mucho dinero, tonta del bote y con ganas de desprenderse de su marido, que dice ser empresario, pero lo que sí hace es esquilmar el capital de Adela poco a poco.
-¿Ha sido ya contactado por la Premium?
Sí, está a punto de caramelo. Nos vendrá bien ese dinero. Yo tengo que pagar parte de la hipoteca del duplex que tengo en Marbella.
-Me molesta que me llaméis la Premium, yo que soy una de las mejores periodistas española de la prensa amarilla. Yo que os he traído a casi una docena de cliente en cinco años.
-No te enfades mujer, es por motivo de seguridad. Tú también te llevas unos miles de euros en cada operación.
En la revista mensual Suspiros apareció la noticia. El esposo de la conocida artista Adela de la Boya ha sido ingresado en la Clínica Santa Marta, tras un desmayo que sufrió ayer en un party, para un chequeo en profundidad.
Una semana después la misma revista Suspiros anunció en su portada el fallecimiento por insuficiencia cardíaca, del empresario Alfredo Cantarrana, esposo de la famosa actriz Adela de la Boya.
Aquel verano los tres doctores contemplaban el plácido mar desde la cubierta de un yate. Solo estaban ellos, las esposas y los niños se quedaron en tierra.
Me vino muy bien la tarifa de la buenorra de la Boya. Pagué la hipoteca y yo, añadió el doctor Venancio, le he echado el ojo a un barquito casi igual de grande como este.
- ¿Y qué dice la Premium? -preguntó el doctor Núñez.
- Que descansemos este verano-contestó uno de los doctores- que para el otoño que viene ya tiene a la vista a una clienta nueva.
Cine de Ayer
Zelig (1983)
Director: Woody Allen
Esta película de hace 36 años se adapta bien a los tiempos actuales, donde la imagen, la pose, la apariencia y el histrionismo obligado son monedas corrientes en nuestras relaciones sociales.
Todos queremos caer bien a todos, si algún conocido comenta una idiotez como algo sublime nos preocupa contradecirle, le seguimos la corriente para caerle mejor.
La película Zelig cuenta el caso de un individuo peculiar que del esfuerzo tan grande por ser igual a sus contertulios y amigos sufrió un extraño metabolismo mental y físico que lo hacía transfigurarse e imitar a la persona que tenía frente a él. Si estaba hablando con un negro se convertía en un negro, sin hablaba con un rabino le salía barba y se asemejaba a un rabino, si estaba entre personas gordas él se convertía en una persona gorda. Estas transformaciones se hacía sin poder él evitarlas ya que poseía ese inmenso deseo de pasar desapercibido y ser una persona corriente como la gente que le rodeaba en ese momento.
Este film está rodado como un falso documental con recortes de cintas, con diálogos y confesiones originales de personajes de la época y curiosamente, al menos en la cinta de video que poseo, está en inglés sin subtítulos, un handicap para las personas que no entiendan aquel idioma.
La sociedad en los años 20 del siglo pasado y ahora en pleno siglo XXI exige al individuo que se adapte totalmente al medio que le ha tocado en suerte vivir. Ser diferente es una anomalía; si vives entre labriegos debe pensar como ellos; si está entre artistas debe opinar como ellos. Zelig se esforzó tanto que se convirtió en un hombre-camaleón.
Opinamos que Zelig es una manera de denunciar los fanatismos, el falso patriotismo, el peloteo e incluso el igualitarismo decadente actual.
El miedo de Zelig de sentirse excluido de la sociedad que le rodeaba es similar al miedo que tiene algunos de nosotros visto como raritos por la gente del vulgo, tremendamente emborregada. Todos esperan que seamos igual a la mayoría del pueblo llano; hay que ser guay, hay que ser igual de mamarracho que todos para poder sobrevivir entre la plebe.
Director: Woody Allen
Esta película de hace 36 años se adapta bien a los tiempos actuales, donde la imagen, la pose, la apariencia y el histrionismo obligado son monedas corrientes en nuestras relaciones sociales.
Todos queremos caer bien a todos, si algún conocido comenta una idiotez como algo sublime nos preocupa contradecirle, le seguimos la corriente para caerle mejor.
La película Zelig cuenta el caso de un individuo peculiar que del esfuerzo tan grande por ser igual a sus contertulios y amigos sufrió un extraño metabolismo mental y físico que lo hacía transfigurarse e imitar a la persona que tenía frente a él. Si estaba hablando con un negro se convertía en un negro, sin hablaba con un rabino le salía barba y se asemejaba a un rabino, si estaba entre personas gordas él se convertía en una persona gorda. Estas transformaciones se hacía sin poder él evitarlas ya que poseía ese inmenso deseo de pasar desapercibido y ser una persona corriente como la gente que le rodeaba en ese momento.
Este film está rodado como un falso documental con recortes de cintas, con diálogos y confesiones originales de personajes de la época y curiosamente, al menos en la cinta de video que poseo, está en inglés sin subtítulos, un handicap para las personas que no entiendan aquel idioma.
La sociedad en los años 20 del siglo pasado y ahora en pleno siglo XXI exige al individuo que se adapte totalmente al medio que le ha tocado en suerte vivir. Ser diferente es una anomalía; si vives entre labriegos debe pensar como ellos; si está entre artistas debe opinar como ellos. Zelig se esforzó tanto que se convirtió en un hombre-camaleón.
Opinamos que Zelig es una manera de denunciar los fanatismos, el falso patriotismo, el peloteo e incluso el igualitarismo decadente actual.
El miedo de Zelig de sentirse excluido de la sociedad que le rodeaba es similar al miedo que tiene algunos de nosotros visto como raritos por la gente del vulgo, tremendamente emborregada. Todos esperan que seamos igual a la mayoría del pueblo llano; hay que ser guay, hay que ser igual de mamarracho que todos para poder sobrevivir entre la plebe.
lunes, 29 de abril de 2019
El Editorial del Blog
El Socialismo inevitable
Plagiamos el título de este Editorial del libro de Ramón Tamames "El Socialismo Inevitable" editado por Planeta en mayo del año 1978
Del índice de este ensayo sacamos algunos encabezamientos que por sí mismos son hartos explícitos:
El capitalismo norteamericano no es para la exportación/. La triple crítica a los excesos liberales/. La solución no está en la economía social de mercado/. El esquema básico del socialismo científico/. Las empresas multinacionales, protagonistas de la economía mundial/. La ecología y el futuro/. Los nuevos protagonistas sociales/. La política económica de la democracia avanzada.
En la introducción de este ensayo leemos:
"Percibí -escribe Tamames- con claridad lo absurdo de nuestro comportamiento cotidiano, que llega a carecer de sentido por no dedicar el mínimo tiempo necesario a forjarnos una idea más completa sobre este mundo en que vivimos. Aunque a veces podamos sentirnos muy libres, la verdad es que somos esclavos de nuestra rutina, de nuestra propia forma de vida"
"El hombre, la mujer, no viene al mundo simplemente para producir, para trabajar, para consumir y reproducirse, para ser una fuente indiscriminada de plusvalía en lo material y de alienación incurable en lo espiritual. Si se nace, es para vivir iguales en paz y en justicia.
Desde la barbarie de tiempos pasados hasta el Socialismo actual se vislumbra, sin embargo, un mañana no muy lejano donde todos vayamos hacia un Socialismo inevitable. Un socialismo que a veces estuvo lleno de aberraciones que se fueron corrigiendo con el paso del tiempo. También el capitalismo fue cruel en el pasado, cuando era esclavista y arruinó a otros pueblos y naciones y que para colmo degeneró a tal extremo que propició un mundo fascista y nazista en Europa.
En el Socialismo del futuro todos serán ciudadanos en derechos y obligaciones, recíprocamente reconocidos, será un camino hacia la libertad, la igualdad y la fraternidad"
Partiendo de esos retazos del genial Tamames podemos añadir los europeos actuales, y por ende los españoles, que no se desea un socialismo absolutista tipo venezolano o castrista hasta hace poco. En realidad los llamados socialistas europeos son en su mayoría socialdemócratas donde el Estado debe ser, según sus principios, el rector de la economía y que pueda establecer unas reglas para el comportamiento más humanos de los factores de producción. El socialismo del siglo XXI reconoce al capitalismo como motor de la economía de un país pero siempre defendiendo los derechos de los menos favorecidos frente a posibles explotadores capitalistas.
En las pasadas Elecciones Generales en España se vio y comprobó esta tesis. Un partido socialista que estaba de capa caída duplicó sus votantes en detrimento de los conservadores de turno. En España, el Socialismo, la socialdemocracia, está garantizada al menos por cuatro año.
"El Socialismo es la esencia de una filosofía política donde el humanismo es su fundamento. No importa si un dirigente nos cae más o menos bien; lo importante es el fondo humano y social del propio sistema socialista. Creemos que por ahora el Socialismo es el mejor sistema político para España con sus errores, con sus aciertos y con, por supuesto, sus rectificaciones" (Ramón Valenzuela)
"Yo soy yo y mis circunstancias" (Ortega y Gasset)
Plagiamos el título de este Editorial del libro de Ramón Tamames "El Socialismo Inevitable" editado por Planeta en mayo del año 1978
Del índice de este ensayo sacamos algunos encabezamientos que por sí mismos son hartos explícitos:
El capitalismo norteamericano no es para la exportación/. La triple crítica a los excesos liberales/. La solución no está en la economía social de mercado/. El esquema básico del socialismo científico/. Las empresas multinacionales, protagonistas de la economía mundial/. La ecología y el futuro/. Los nuevos protagonistas sociales/. La política económica de la democracia avanzada.
En la introducción de este ensayo leemos:
"Percibí -escribe Tamames- con claridad lo absurdo de nuestro comportamiento cotidiano, que llega a carecer de sentido por no dedicar el mínimo tiempo necesario a forjarnos una idea más completa sobre este mundo en que vivimos. Aunque a veces podamos sentirnos muy libres, la verdad es que somos esclavos de nuestra rutina, de nuestra propia forma de vida"
"El hombre, la mujer, no viene al mundo simplemente para producir, para trabajar, para consumir y reproducirse, para ser una fuente indiscriminada de plusvalía en lo material y de alienación incurable en lo espiritual. Si se nace, es para vivir iguales en paz y en justicia.
Desde la barbarie de tiempos pasados hasta el Socialismo actual se vislumbra, sin embargo, un mañana no muy lejano donde todos vayamos hacia un Socialismo inevitable. Un socialismo que a veces estuvo lleno de aberraciones que se fueron corrigiendo con el paso del tiempo. También el capitalismo fue cruel en el pasado, cuando era esclavista y arruinó a otros pueblos y naciones y que para colmo degeneró a tal extremo que propició un mundo fascista y nazista en Europa.
En el Socialismo del futuro todos serán ciudadanos en derechos y obligaciones, recíprocamente reconocidos, será un camino hacia la libertad, la igualdad y la fraternidad"
Partiendo de esos retazos del genial Tamames podemos añadir los europeos actuales, y por ende los españoles, que no se desea un socialismo absolutista tipo venezolano o castrista hasta hace poco. En realidad los llamados socialistas europeos son en su mayoría socialdemócratas donde el Estado debe ser, según sus principios, el rector de la economía y que pueda establecer unas reglas para el comportamiento más humanos de los factores de producción. El socialismo del siglo XXI reconoce al capitalismo como motor de la economía de un país pero siempre defendiendo los derechos de los menos favorecidos frente a posibles explotadores capitalistas.
En las pasadas Elecciones Generales en España se vio y comprobó esta tesis. Un partido socialista que estaba de capa caída duplicó sus votantes en detrimento de los conservadores de turno. En España, el Socialismo, la socialdemocracia, está garantizada al menos por cuatro año.
"El Socialismo es la esencia de una filosofía política donde el humanismo es su fundamento. No importa si un dirigente nos cae más o menos bien; lo importante es el fondo humano y social del propio sistema socialista. Creemos que por ahora el Socialismo es el mejor sistema político para España con sus errores, con sus aciertos y con, por supuesto, sus rectificaciones" (Ramón Valenzuela)
"Yo soy yo y mis circunstancias" (Ortega y Gasset)
sábado, 27 de abril de 2019
Un cuento para Mayo
La maldición de las golondrinas
Primavera del año 1982. Jacinto y Lucía, un matrimonio, sin hijos, muy moderno, compañeros de trabajo, nos invitaron a mi mujer y a mí a pasar un domingo en su chalet recién adquirido. Entonces era el orgullo de cualquier mesócrata que se preciara haber triunfado en la vida: tener una segunda residencia en la playa o en el campo.
Cuando aparcamos frente a la casa, Jacinto entró primero pues era el quien portaba las llaves del portón del jardín delantero. No nos dio tiempo a penetrar en el jardín cuando vimos a mi amigo que salía casi corriendo y con la cara lívida.
-¿Qué te pasa- preguntó la mujer asustada
-Las golondrinas han hecho dos nidos bajo la techumbre del porche y está todo hecho una porquería.
-¡Qué barbaridad! Estaba todo tan limpio y recién pintado...
Los cuatro nos asomamos para ver el desaguisado y vimos dos nidos de golondrinas con sus escandalosos pajarillos esperando la comida que les traían sus padres que dudaban entrar en el porche al ver a los cuatro humanos hablando entre sí.
Sugerí instalarnos bajo un gran nogal del jardín para pasar allí el día sin molestar a los golondrinillos.
-Esos dos nidos los quito ahora a palos- dijo con rabia Jacinto
-No por Dios -suplicó mi esposa. Que estas aves hacen bien en el campo, se comen todos los mosquitos y otros insectos molestos.
Yo le sugerí que permitiera que crecieran los golondrinos y cuando abandonaran el nido entonces los destruyera.
Total, entre dimes y diretes me costó trabajo convencer a mi colega para que dejara en paz a los animalillos. Para asustarle le conté que las golondrinas estaban consideradas sagradas en toda la cuenca del Mediterráneo incluyendo Africa, nadie se atreve a destruir un nido de golondrinas porque, según la leyenda o la tradición, trae muy mala suerte para toda la familia que resida en la casa. Jacinto se rió y dijo que todo eso era una tontería.
A la semana de la visita al chalé, en un descanso en el trabajo, me dijo Jacinto que ya estaba todo limpio, ni pájaros ni tonturas, todo está como nuevo y repintado. Quedé estupefacto por tanta crueldad.
No se si fue una maldición o una otra cosa lo que atacó a esta familia formada por Jacinto y Lucía.
Antes de comenzar el otoño de ese mismo año Lucía le puso los cuernos a Jacinto huyendo a Francia con un antiguo novio que residía allí. En enero Jacinto fue expulsado del trabajo por hurto sin derecho a percibir ninguna indemnización ni por despido ni ayuda de ninguna clase. Jacinto cayó en una gran depresión y gastó todo el dinero que le dieron por la mala venta del chalet de Cumbres Verdes. Se dio a la bebida viciosamente hasta coger, años más tarde, una cirrosis hepática que lo llevó al otro barrio antes de cumplir los sesenta años de edad.
¿Fue la maldición de las golondrinas o una racha de mala suerte?
Primavera del año 1982. Jacinto y Lucía, un matrimonio, sin hijos, muy moderno, compañeros de trabajo, nos invitaron a mi mujer y a mí a pasar un domingo en su chalet recién adquirido. Entonces era el orgullo de cualquier mesócrata que se preciara haber triunfado en la vida: tener una segunda residencia en la playa o en el campo.
Cuando aparcamos frente a la casa, Jacinto entró primero pues era el quien portaba las llaves del portón del jardín delantero. No nos dio tiempo a penetrar en el jardín cuando vimos a mi amigo que salía casi corriendo y con la cara lívida.
-¿Qué te pasa- preguntó la mujer asustada
-Las golondrinas han hecho dos nidos bajo la techumbre del porche y está todo hecho una porquería.
-¡Qué barbaridad! Estaba todo tan limpio y recién pintado...
Los cuatro nos asomamos para ver el desaguisado y vimos dos nidos de golondrinas con sus escandalosos pajarillos esperando la comida que les traían sus padres que dudaban entrar en el porche al ver a los cuatro humanos hablando entre sí.
Sugerí instalarnos bajo un gran nogal del jardín para pasar allí el día sin molestar a los golondrinillos.
-Esos dos nidos los quito ahora a palos- dijo con rabia Jacinto
-No por Dios -suplicó mi esposa. Que estas aves hacen bien en el campo, se comen todos los mosquitos y otros insectos molestos.
Yo le sugerí que permitiera que crecieran los golondrinos y cuando abandonaran el nido entonces los destruyera.
Total, entre dimes y diretes me costó trabajo convencer a mi colega para que dejara en paz a los animalillos. Para asustarle le conté que las golondrinas estaban consideradas sagradas en toda la cuenca del Mediterráneo incluyendo Africa, nadie se atreve a destruir un nido de golondrinas porque, según la leyenda o la tradición, trae muy mala suerte para toda la familia que resida en la casa. Jacinto se rió y dijo que todo eso era una tontería.
A la semana de la visita al chalé, en un descanso en el trabajo, me dijo Jacinto que ya estaba todo limpio, ni pájaros ni tonturas, todo está como nuevo y repintado. Quedé estupefacto por tanta crueldad.
No se si fue una maldición o una otra cosa lo que atacó a esta familia formada por Jacinto y Lucía.
Antes de comenzar el otoño de ese mismo año Lucía le puso los cuernos a Jacinto huyendo a Francia con un antiguo novio que residía allí. En enero Jacinto fue expulsado del trabajo por hurto sin derecho a percibir ninguna indemnización ni por despido ni ayuda de ninguna clase. Jacinto cayó en una gran depresión y gastó todo el dinero que le dieron por la mala venta del chalet de Cumbres Verdes. Se dio a la bebida viciosamente hasta coger, años más tarde, una cirrosis hepática que lo llevó al otro barrio antes de cumplir los sesenta años de edad.
¿Fue la maldición de las golondrinas o una racha de mala suerte?
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