La Gran Hecatombe (Ficción o realidad)
Llegó el fatídico año en el que todos los países del mundo desarrollado aprobaron por unanimidad legalizar todas las drogas conocidas, desde las más sofisticadas y duras hasta las más suaves.
Un comisión de entendidos en drogadicción, en leyes penales, policías, ex-traficantes de drogas, ONG solventes y la poderosa unión D.D. (Derechos de los Drogadictos) estuvieron estudiando durante tres años los pro y los contras sobre la susodicha legalización de todos los productos tóxicos conocidos.
Tuvieron en cuenta que una mayoría de empresas, corporaciones y bancos funcionaban gracias al dinero recibido de los narcotraficantes de una forma directa o indirecta a través del blanqueo de capitales.
Algunos economistas y sociólogos advirtieron que antes o después esa fuente tan generosa de capital procedente del narcotráfico y que llegaba hasta algunos gobiernos y al 60% de los bancos y transnacionales frenaría el desarrollo económico mundial.
Antes del año de la legalización muchas empresas conocidas fueron a la ruina y la mitad de los bancos fueron a la bancarrota. Un alto porcentaje de funcionarios de todo índole relacionados en la lucha contra las drogas perdieron sus empleos, policías, jueces, agentes de aduana, loqueros, carceleros, trabajadores de ONG, enfermeros y médicos, en definitiva esa caterva de personas que vivían y trabajaban para luchar contra el problema de las drogas en nuestra sociedad occidental se fue al paro.
En el fondo no se produjo ningún caos social ni de convivencia al permitirse la venta libre de drogas.
Desde antes se supo que dejando beber alcohol sin control a la gente que lo quisiera no generaba cantidades incontroladas de borrachos. Tampoco se veía ahora a gente tirada en la calle intoxicada por drogas lícitas y baratas.
En todas las sociedades siempre hubo degenerados, con o sin drogas. Hay que ser consecuentes y saber que las drogas como el alcohol es un catalizador de personas válidas o no para nuestra sociedad. Los que saltan esos handicaps viven en armonía; los que sucumben son y serán unos permanentes perdedores.
Lo más temido de la legalización del tráfico de drogas y del abaratamiento de las mismas fue la gran crisis económica que produjo, una verdadera hecatombe financiera. Todas las medianas y grandes empresas que funcionaban ficticiamente bien gracias al capital recibido del narcotráfico se fueron al garete, incluso pequeños restaurantes, locutorios y tiendas de modas que eran usadas como pantallas para el blanqueo de dinero.
El gran problema para todos los países del mundo a la hora de estudiar la legalización de todas las drogas no era la perversión de la población sino el derrumbe económico de casi todos los países que funcionaban medianamente bien debido a una inyección de capital de los traficantes de drogas que no tenían más remedio que mover la suma ingente de dinero y que una vez lavado ha de ser invertido en negocios legales, funcione bien o mal.
Notas
Ver en Google "El gran negocio del narcotráfico/Economía/El País
Ver en Google "How Much Does the War on Drug Cost? Monarch Shore"
Algunos trucos para lavar dinero procedente de las drogas:
-La compra de inmuebles, hoteles, centros comerciales, etc
-La compra de premios de lotería
-La compra de obras de arte
-La compra de empresas "normales"
-Capitalización de empresas legales con fondos ilícitos
-Falso proceso judicial entre dos empresas. Se llega a un acuerdo antes del juicio y se transfiere una gran suma por indemnización
-Garantía de préstamos. El cliente recibe dinero del banco avalado por pagarés y fondos de dudosa procedencia.
-Operaciones en el mercado de valores
-ONG y Obras de Caridad, una via útil para blanquear dinero
El Gran negocio del Narcotráfico a nivel mundial , según la DEA, mueve al año 650.000 millones de dólares y el coste de prevención en USA contra el tráfico de estupefacientes es de 50.000 millones de dólares al año.
miércoles, 27 de marzo de 2019
martes, 26 de marzo de 2019
Una vivencia
El hombre más culto que conocí en mi vida
No era catedrático, ni filósofo, ni librepensador, ni incluso tenía un título de bachillerato... era un sencillo electricista y montador de antenas de televisión a principios de la década de los años sesenta.
Sin detallar los motivos de nuestra amistad, yo, un recién egresado del instituto que preparaba un curso de delineante industrial y él, 30 años de edad y que vivía aún con sus padres me confesó una vez que su verdadera pasión en la vida era la Arqueología y la Historia y no su actual trabajo.
Un día me llevó a su casa para mostrarme una espléndida biblioteca dedicada exclusivamente al arte en general: pintura, arquitectura, historia, literatura, etc. Quedé asombrado por tal cantidad de libros y entonces él tomó un ejemplar de la estantería y me lo entregó, en calidad de préstamo, para que lo leyera. Era su libro favorito: Dioses, tumbas y sabios, de C.W. Ceram. Lo llevé a casa y dejando de lado a Poirot me sumergí en la lectura de tan fascinante libro, el primer libro de arqueología que leí en mi vida.
Un día me dijo que el próximo domingo me llevaría a realizar una excursión arqueológica a La Algaida, un pinar no muy lejos de Sanlúcar de Barrameda. Aquel domingo a las 9 de la mañana llegó a la puerta de casa con su extraña motocicleta Guzzi Hispania de 65 cc y partimos hacia Bonanza para después en una carretera de tierra y arena prensada llegar a La Algaida y tras varios curvas y contracurvas, entre pinares y lentiscos, recalar junto a unas ruinas de una edificación. ¿Sabes lo que es esto?- me preguntó con misterio. Ya se ve, las ruinas de una choza o algo así.
Luis, que así se llamaba este peculiar hombre, me explicó que aquello era nada más y nada menos que los restos de una pequeña factoría de salazones y de garum de la época romana y que el mar llegaba hasta allí cerca cuando todo ese terreno -dijo mostrándome una gran llanada- estaba inundado por el Lacus Ligustinus.
Tras el viaje a los restos arqueológicos de la factoría de salazones romana, tomando una cerveza en el bar, me recomendó que cuando pudiera que visitara un lugar aún más mágico y con más alto valor histórico, la zona donde se ubicaba el Cortijo de Ébora, junto a la carretera de Trebujena. Una visita que hice una mañana de primavera montando mi bicicleta y pedaleando hasta divisar a mi izquierda el cerro de Cabeza Gorda y en su ladera la gran cortijada de Ebora, lugar donde encontraron el famoso tesoro turdetano que se expone en el Museo Arqueológico de Sevilla.
Después de mi visita por los alrededores del cortijo, no se podía entrar porque estaba habitado, volví a Sanlúcar e indagué que Ébora era un lugar donde podría haber existido un asentamiento tartésico y donde en el año de 1958 se halló un fabuloso tesoro de objetos de oro enterrado, posiblemente en época turdetana.
Cuando me fui a Madrid a trabajar y volví a Sanlúcar en unas vaciones me enteré que el antiguo electricista cambió de negocio y tenía una estupenda tienda de antigüedades.
Gracias Luis por inducirme amar la Historia, la Arqueológía y el Arte en general. No todos pudimos llegar a ser un Heinrich Schliemann.
No era catedrático, ni filósofo, ni librepensador, ni incluso tenía un título de bachillerato... era un sencillo electricista y montador de antenas de televisión a principios de la década de los años sesenta.
Sin detallar los motivos de nuestra amistad, yo, un recién egresado del instituto que preparaba un curso de delineante industrial y él, 30 años de edad y que vivía aún con sus padres me confesó una vez que su verdadera pasión en la vida era la Arqueología y la Historia y no su actual trabajo.
Un día me llevó a su casa para mostrarme una espléndida biblioteca dedicada exclusivamente al arte en general: pintura, arquitectura, historia, literatura, etc. Quedé asombrado por tal cantidad de libros y entonces él tomó un ejemplar de la estantería y me lo entregó, en calidad de préstamo, para que lo leyera. Era su libro favorito: Dioses, tumbas y sabios, de C.W. Ceram. Lo llevé a casa y dejando de lado a Poirot me sumergí en la lectura de tan fascinante libro, el primer libro de arqueología que leí en mi vida.
Un día me dijo que el próximo domingo me llevaría a realizar una excursión arqueológica a La Algaida, un pinar no muy lejos de Sanlúcar de Barrameda. Aquel domingo a las 9 de la mañana llegó a la puerta de casa con su extraña motocicleta Guzzi Hispania de 65 cc y partimos hacia Bonanza para después en una carretera de tierra y arena prensada llegar a La Algaida y tras varios curvas y contracurvas, entre pinares y lentiscos, recalar junto a unas ruinas de una edificación. ¿Sabes lo que es esto?- me preguntó con misterio. Ya se ve, las ruinas de una choza o algo así.
Luis, que así se llamaba este peculiar hombre, me explicó que aquello era nada más y nada menos que los restos de una pequeña factoría de salazones y de garum de la época romana y que el mar llegaba hasta allí cerca cuando todo ese terreno -dijo mostrándome una gran llanada- estaba inundado por el Lacus Ligustinus.
Tras el viaje a los restos arqueológicos de la factoría de salazones romana, tomando una cerveza en el bar, me recomendó que cuando pudiera que visitara un lugar aún más mágico y con más alto valor histórico, la zona donde se ubicaba el Cortijo de Ébora, junto a la carretera de Trebujena. Una visita que hice una mañana de primavera montando mi bicicleta y pedaleando hasta divisar a mi izquierda el cerro de Cabeza Gorda y en su ladera la gran cortijada de Ebora, lugar donde encontraron el famoso tesoro turdetano que se expone en el Museo Arqueológico de Sevilla.
Después de mi visita por los alrededores del cortijo, no se podía entrar porque estaba habitado, volví a Sanlúcar e indagué que Ébora era un lugar donde podría haber existido un asentamiento tartésico y donde en el año de 1958 se halló un fabuloso tesoro de objetos de oro enterrado, posiblemente en época turdetana.
Cuando me fui a Madrid a trabajar y volví a Sanlúcar en unas vaciones me enteré que el antiguo electricista cambió de negocio y tenía una estupenda tienda de antigüedades.
Gracias Luis por inducirme amar la Historia, la Arqueológía y el Arte en general. No todos pudimos llegar a ser un Heinrich Schliemann.
miércoles, 27 de febrero de 2019
Repensar la Democracia
Repensar la Democracia
Jacinto confiaba que su experto chófer eludiera las dificultades del tráfico mañanero para llegar a tiempo al ECFUN. Era la primera vez que se celebraba un congreso con carácter secreto desde que él entró en le mundo de la política.
Su país K. era miembro de la UE pero a igual que sucedió con UK que intentó salir del club por cuestiones económicas y sociales, los dirigentes y los líderes de las fuerzas vivas de su país iban a tomar una importante decisión.
Todo la nación de K. estaba hasta la médula de las locas e insanas órdenes que Bruselas enviaba, algunas sin ton ni son.
El presidente del gobierno de K. con todos sus ministros y los dirigentes de los partidos políticos más significativos, más la poderosa Organización Empresarial habían sido contactados previamente al Congreso y dado sus consentimientos a la única orden del día de ECFUN (Extraordinario Congreso de Fuerzas Utiles de la Nación).
Jacinto no podía controlar su agitada respiración debido a su obligado maratón para llegar a tiempo al Congreso. Se aflojó el nudo de la corbata y escuchó al presidente de la mesa:
"Señores, aunque todos los aquí presente ya sabemos la razón de este Congreso, nos reunimos para firmar y ratificar este acuerdo.
Estamos cansados de demagogias espurias, de corruptos institucionalizados y de amorales descerebrados que pretenden influir en la política nacional. Firmaremos una ley que proclame que desde la fecha de la firma hasta siempre todos los votantes para las próximas elecciones generales, regionales o municipales deberán pertenecer a la clase activa, a la clase útil : asalariados que coticen a la seguridad social, autónomos y empresarios legalizados, estudiantes, mayores de 18 años, que estén matriculados en centros oficiales y en definitiva de todas esas personas imprescindibles para que funcione bien nuestra patria.
No es natural que gentes sin oficios ni beneficios o con otros handicaps influyan en el desarrollo y en la armonía de nuestro amado país. Sabemos que esto que firmaremos no es ninguna novedad. En la antigua Grecia así funcionaba la democracia hasta que la corrompieron. Votaban los útiles, los inanes se quedaban en casa. Es una aberración que esas personas que ahora son jubilados o los que nunca trabajaron en su vida por cualquier motivo pretendan influir en el tipo de vida de todos nosotros. Debemos ser fuertes y defender nuestra nueva Ley: Gentes útiles para un país en progreso."
Jacinto se removió de su asiento con disimulo, se le había engachado parte del escroto en las costuras de su apretado pantalón. ¡Qué gordo... es todo esto! exclamó mientras se levantaba de la poltrona al terminar la sesión.
Jacinto confiaba que su experto chófer eludiera las dificultades del tráfico mañanero para llegar a tiempo al ECFUN. Era la primera vez que se celebraba un congreso con carácter secreto desde que él entró en le mundo de la política.
Su país K. era miembro de la UE pero a igual que sucedió con UK que intentó salir del club por cuestiones económicas y sociales, los dirigentes y los líderes de las fuerzas vivas de su país iban a tomar una importante decisión.
Todo la nación de K. estaba hasta la médula de las locas e insanas órdenes que Bruselas enviaba, algunas sin ton ni son.
El presidente del gobierno de K. con todos sus ministros y los dirigentes de los partidos políticos más significativos, más la poderosa Organización Empresarial habían sido contactados previamente al Congreso y dado sus consentimientos a la única orden del día de ECFUN (Extraordinario Congreso de Fuerzas Utiles de la Nación).
Jacinto no podía controlar su agitada respiración debido a su obligado maratón para llegar a tiempo al Congreso. Se aflojó el nudo de la corbata y escuchó al presidente de la mesa:
"Señores, aunque todos los aquí presente ya sabemos la razón de este Congreso, nos reunimos para firmar y ratificar este acuerdo.
Estamos cansados de demagogias espurias, de corruptos institucionalizados y de amorales descerebrados que pretenden influir en la política nacional. Firmaremos una ley que proclame que desde la fecha de la firma hasta siempre todos los votantes para las próximas elecciones generales, regionales o municipales deberán pertenecer a la clase activa, a la clase útil : asalariados que coticen a la seguridad social, autónomos y empresarios legalizados, estudiantes, mayores de 18 años, que estén matriculados en centros oficiales y en definitiva de todas esas personas imprescindibles para que funcione bien nuestra patria.
No es natural que gentes sin oficios ni beneficios o con otros handicaps influyan en el desarrollo y en la armonía de nuestro amado país. Sabemos que esto que firmaremos no es ninguna novedad. En la antigua Grecia así funcionaba la democracia hasta que la corrompieron. Votaban los útiles, los inanes se quedaban en casa. Es una aberración que esas personas que ahora son jubilados o los que nunca trabajaron en su vida por cualquier motivo pretendan influir en el tipo de vida de todos nosotros. Debemos ser fuertes y defender nuestra nueva Ley: Gentes útiles para un país en progreso."
Jacinto se removió de su asiento con disimulo, se le había engachado parte del escroto en las costuras de su apretado pantalón. ¡Qué gordo... es todo esto! exclamó mientras se levantaba de la poltrona al terminar la sesión.
martes, 26 de febrero de 2019
Adela, una mujer liberada ¿liberada de qué?
Adela, una mujer liberada ¿liberada de qué?
Adela siempre deseó ser una mujer contemporánea, independiente y resuelta. Una profesional con un alto salario para no depender de varón alguno.
Cuando iba al Instituto comenzó a leer novelas y ensayos de Gloria Steinem, Alice Walker, Simon de Bevoir, Virginia Wolf y toda esa pléyade de novelistas femenistas que resaltaban los valores de la mujer ante el hombre- alfa-macho para poder someter a cualquier hombre omega de la manada.
En la universidad estudió Comunicación Visual. Adela deseaba de todo corazón ser una prestigiosa presentadora de televisón pero el azar le ayudó a conseguir un puesto de becaria como locutora de radio de una emisora local. Al año y medio dejó ese trabajo para sustituir a la locutora oficial de una prestigiosa cadena de radiodifusión para protagonizar el prestigioso y popular programa "Besos en la Noche" Lo hizo tan bien que se quedó de anchor, la otra ni se sabe lo que hicieron con ella.
Adela era famosa, la más escuchada de la radio española. No estaba mal. No era la televisón pero no le importaba. Además ganaba mucho dinero para una chica de 26 años de edad. De 4 a 8 de la madrugada los insomnes y los trabajadores nocturnos eran sus oyentes. Una audición diaria de más de ocho millones. Todo un éxito.
Reconocía que el único handicap de su trabajo era el horario. Tenía que estar en la emisora a las tres de la madrugada en punto y bajar a la calle, de casa, de madrugada y en el barrio del Pilar, que era donde había podido comprar un piso; ir al garage, sacar el coche y conducir hasta la emisora era una gran incomodidad, incluso un peligro, a pesar que llevaba siempre a mano un spray antiviolador. Pensó que otra forma para amortiguar este inconveniente sería buscar un acompañante-mantenido; pero lo que pudo conseguir fue un hombre divorciado, cuarentón, y sin ganas de trabajar. Ideal para lo que ella quería, sería su escolta y su calentador de la sopa y de la cama.
De todas formas, aguantar a un marmolillo como Jacinto era muy duro, a veces le divertía con sus simplezas pero otras veces le atosigaba con su presencia. Decidió prescindir de sus servicios antes del año. Otra vez sola hacia el garage en plena madrugada apretando el spray en el bolsillo del abrigo.
No se si acerté con esta entelequia de independencia femenina. Mi prima Luisa se casó y es una ama de casa profesional, al cien por cien. Tiene cuatro hijos y siempre piensa en ellos y en su marido que es un calzonazo de sonrisilla de memo y que le sale sin querer. Pero no. Recuerdo cuando mi prima me mandó un WhatsApp llorando: No lo soporto más, prima, estoy hasta el moño de mi marido bobalicón, de mis cuatro hijos que son cuatro monstruitos incordiosos y de mi propia vida, que noto que se me escapa a mis 36 años, que todavía soy joven y de buen ver. Que no viajo, que no conozco a nadie interesante, que no soy como tú de liberada...
Adela le consoló con su pausada y preciosa voz y le dijo lo mismo como si fuera una oyente más, otra insomne de "Besos en la Noche".
Adela miró el reloj del móvil, tenía que darse prisa y salir bajo una lluvia pertinaz a coger el coche para ir a trabajar. Eran las dos y media de la madrugada. La calle estaba oscura, los faroles apenas iluminaban un rodal de luz, nadie caminaba cerca de ella, mejor. Buscó con los dedos el spray... joder lo que me gustaría vivir como mi prima Luisa.
Adela siempre deseó ser una mujer contemporánea, independiente y resuelta. Una profesional con un alto salario para no depender de varón alguno.
Cuando iba al Instituto comenzó a leer novelas y ensayos de Gloria Steinem, Alice Walker, Simon de Bevoir, Virginia Wolf y toda esa pléyade de novelistas femenistas que resaltaban los valores de la mujer ante el hombre- alfa-macho para poder someter a cualquier hombre omega de la manada.
En la universidad estudió Comunicación Visual. Adela deseaba de todo corazón ser una prestigiosa presentadora de televisón pero el azar le ayudó a conseguir un puesto de becaria como locutora de radio de una emisora local. Al año y medio dejó ese trabajo para sustituir a la locutora oficial de una prestigiosa cadena de radiodifusión para protagonizar el prestigioso y popular programa "Besos en la Noche" Lo hizo tan bien que se quedó de anchor, la otra ni se sabe lo que hicieron con ella.
Adela era famosa, la más escuchada de la radio española. No estaba mal. No era la televisón pero no le importaba. Además ganaba mucho dinero para una chica de 26 años de edad. De 4 a 8 de la madrugada los insomnes y los trabajadores nocturnos eran sus oyentes. Una audición diaria de más de ocho millones. Todo un éxito.
Reconocía que el único handicap de su trabajo era el horario. Tenía que estar en la emisora a las tres de la madrugada en punto y bajar a la calle, de casa, de madrugada y en el barrio del Pilar, que era donde había podido comprar un piso; ir al garage, sacar el coche y conducir hasta la emisora era una gran incomodidad, incluso un peligro, a pesar que llevaba siempre a mano un spray antiviolador. Pensó que otra forma para amortiguar este inconveniente sería buscar un acompañante-mantenido; pero lo que pudo conseguir fue un hombre divorciado, cuarentón, y sin ganas de trabajar. Ideal para lo que ella quería, sería su escolta y su calentador de la sopa y de la cama.
De todas formas, aguantar a un marmolillo como Jacinto era muy duro, a veces le divertía con sus simplezas pero otras veces le atosigaba con su presencia. Decidió prescindir de sus servicios antes del año. Otra vez sola hacia el garage en plena madrugada apretando el spray en el bolsillo del abrigo.
No se si acerté con esta entelequia de independencia femenina. Mi prima Luisa se casó y es una ama de casa profesional, al cien por cien. Tiene cuatro hijos y siempre piensa en ellos y en su marido que es un calzonazo de sonrisilla de memo y que le sale sin querer. Pero no. Recuerdo cuando mi prima me mandó un WhatsApp llorando: No lo soporto más, prima, estoy hasta el moño de mi marido bobalicón, de mis cuatro hijos que son cuatro monstruitos incordiosos y de mi propia vida, que noto que se me escapa a mis 36 años, que todavía soy joven y de buen ver. Que no viajo, que no conozco a nadie interesante, que no soy como tú de liberada...
Adela le consoló con su pausada y preciosa voz y le dijo lo mismo como si fuera una oyente más, otra insomne de "Besos en la Noche".
Adela miró el reloj del móvil, tenía que darse prisa y salir bajo una lluvia pertinaz a coger el coche para ir a trabajar. Eran las dos y media de la madrugada. La calle estaba oscura, los faroles apenas iluminaban un rodal de luz, nadie caminaba cerca de ella, mejor. Buscó con los dedos el spray... joder lo que me gustaría vivir como mi prima Luisa.
lunes, 25 de febrero de 2019
Cine de Ayer
Amanece, que no es poco (1989)
Director: José Luis Cuerda
Esta es una de las comedias españolas que más me ha gustado. Es divertida, criticona, pero sin faltar el respeto a nadie. Todo es broma y exageración; hay mucho surrealismo en el film.
Imaginen un pequeño pueblo de la España profunda de la posguerra donde hay una extraña armonía entre los habitantes y las autoridades competentes: la guardia civil, el cura, el maestro, el médico, un negro lascivo y otros personajes. Todos viven de una manera laxa y amable.
Destacamos un diálogo absurdo entre un parricida, que mató a su esposa y el hijo adulto.
-Padre ¿Por qué mató usted a madre?
-Porque era muy mala. Es muy duro decir esto a un hijo, pero tu madre era muy mala. Yo he esperado a que tú estuviese criado y a que tuviese una buena educación. Ahora que tienes un buen trabajo como profesor en la Universidad de Oklahoma me pregunté ¿para qué quiere éste una madre?
-No se, padre, pero como tengo el año sabático no tengo nada que hacer.
-Pero para eso te compré una moto con sidecar, para ver mundo.
-¡Ah, ya!
En otra escena absurda y divertida se ve como un hombre se acuesta con la mujer del médico mientras visita a los enfermos. A los diez minutos de terminar el coito la mujerona del médico se queja a su esporádico amante: Fíjate lo que me has hecho, y señala a dos niños mellizos recién paridos. Usted perdone señora -contesta el libertino- yo me he acostado con muchas mujeres y no les han nacido los niños tan de pronto.
Dentro del buen cine cómico español esta película es sin lugar a duda la mejor de todas. Es irónica, surrealista, inteligente, descabellada y muy entretenida. A veces te hace soltar una carcajada en vez de una sonrisa de compromiso.
Algunos críticos de mentes retorcidas han dicho de ella que es una película que denuncia situaciones del pasado, de la época de la dictadura, ya que, según ellos, se critica la autarquía, la miseria mental y física, el primitivismo pueblerino, el analfabetismo y todo el lastre del subdesarrollo español de entonces.
Addenda.- Curiosamente, me sorprendió ver en una escena de esta película, como en un travelling de la cámara, ésta se detiene durante unos segundo enfocando en un peculiar mueble: un paragüero de madera de haya igual como el que tenemos todavía en casa y que compró mi padre en 1940 cuando se casó. Es precioso y de un diseño extraño.
Director: José Luis Cuerda
Esta es una de las comedias españolas que más me ha gustado. Es divertida, criticona, pero sin faltar el respeto a nadie. Todo es broma y exageración; hay mucho surrealismo en el film.
Imaginen un pequeño pueblo de la España profunda de la posguerra donde hay una extraña armonía entre los habitantes y las autoridades competentes: la guardia civil, el cura, el maestro, el médico, un negro lascivo y otros personajes. Todos viven de una manera laxa y amable.
Destacamos un diálogo absurdo entre un parricida, que mató a su esposa y el hijo adulto.
-Padre ¿Por qué mató usted a madre?
-Porque era muy mala. Es muy duro decir esto a un hijo, pero tu madre era muy mala. Yo he esperado a que tú estuviese criado y a que tuviese una buena educación. Ahora que tienes un buen trabajo como profesor en la Universidad de Oklahoma me pregunté ¿para qué quiere éste una madre?
-No se, padre, pero como tengo el año sabático no tengo nada que hacer.
-Pero para eso te compré una moto con sidecar, para ver mundo.
-¡Ah, ya!
En otra escena absurda y divertida se ve como un hombre se acuesta con la mujer del médico mientras visita a los enfermos. A los diez minutos de terminar el coito la mujerona del médico se queja a su esporádico amante: Fíjate lo que me has hecho, y señala a dos niños mellizos recién paridos. Usted perdone señora -contesta el libertino- yo me he acostado con muchas mujeres y no les han nacido los niños tan de pronto.
Dentro del buen cine cómico español esta película es sin lugar a duda la mejor de todas. Es irónica, surrealista, inteligente, descabellada y muy entretenida. A veces te hace soltar una carcajada en vez de una sonrisa de compromiso.
Algunos críticos de mentes retorcidas han dicho de ella que es una película que denuncia situaciones del pasado, de la época de la dictadura, ya que, según ellos, se critica la autarquía, la miseria mental y física, el primitivismo pueblerino, el analfabetismo y todo el lastre del subdesarrollo español de entonces.
Addenda.- Curiosamente, me sorprendió ver en una escena de esta película, como en un travelling de la cámara, ésta se detiene durante unos segundo enfocando en un peculiar mueble: un paragüero de madera de haya igual como el que tenemos todavía en casa y que compró mi padre en 1940 cuando se casó. Es precioso y de un diseño extraño.
miércoles, 30 de enero de 2019
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